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martes, 16 de julio de 2019

¡¡¡ QUÉ DESASTRE DE POLÍTICA!!!


Publicado en el diario La Razón el martes 16 de julio de 2019




         Por no decir  ¡qué desastre de políticos! El espectáculo de las eternas precampañas, campañas y post campañas, fundamentalmente con descalificaciones mutuas, cuando no insultos y ofensas gratuitas y, ahora con las redes sociales tan desarrolladas y al alcance de todos, las noticias falsas se  cuentan por miles, el poner en boca de los contrincantes cosas que no han dicho, adjudicar a los programas ajenos ideas que puedan perjudicarles. Una auténtica guerra sucia.

          Pero lo peor estaba por llegar. Con la aparición de nuevos partidos a la izquierda y derecha, los resultados ya no son tan claros como los “felices” años del bipartidismo. Los pactos entre los dos partidos hasta ahora hegemónicos con los nacionalistas moderados catalanes y vascos bastaban, aunque a muy alto coste para el estado, para gobernar una o dos legislaturas.

          Ahora esa fórmula ya no sirve. En el centro derecha tres partidos constitucionalistas, PP, Ciudadanos y Vox, que lo es sin duda aunque le quieran etiquetar de lo contario, (desear cambiar la Constitución siguiendo lo previsto en el propio texto constitucional está dentro de la legalidad)  y por el centro izquierda dos partidos, el PSOE y Podemos, llamémosles también constitucionalistas (si no existieran las hemerotecas todos creeríamos que Podemos lo es, movía a la ternura ver la campaña de Pablo Manuel Iglesias con la Constitución del 78 en la mano y pidiendo que se cumpla en todos sus términos, el mismo Iglesias que no acude a los actos de homenaje a las víctimas del terrorismo de ETA, no vaya a ser que moleste a su amigo Otegui, tan necesario para gobernar).

          En votos y escaños en las comunidades y ayuntamientos la cosa está bastante igualada pero al no llegar a las mayorías necesarias para gobernar, el centro izquierda constitucionalista tiene que recurrir, una vez más, a los partidos regionalistas, y si no le llega a los nacionalistas y si tampoco llega a los independentistas como el Bildu de Otegui, ese “hombre de paz” que sigue sin condenar los asesinatos de ETA, o sea de ellos, a pesar de las oportunidades que le dan incluso en la televisión de todos los españoles.

          No sé si finalmente el Dr. Sánchez decidirá que volvamos a votar en los próximos meses y tengamos en cuatro años (2015 – 19) cuatro elecciones generales. Pero si, por fin, logra alguien formar un gobierno, es tarea prioritaria modificar la Ley Electoral vigente. No sé si el modelo griego que agrega cincuenta escaños al ganador, o el francés (presidencialista) que va a una segunda vuelta con los dos más votados, o cualquier otro sistema electoral de los muchos que hay en otras democracias. Un sistema experimentado y del que se puedan valorar sus resultados.

          En cuarenta años de sistema democrático ningún partido ha querido esa modificación, sencillamente porque era fácil comprar los apoyos nacionalista con dinero y transferencias, sin ser conscientes, quiero creer, del enorme daño que se estaba causando de forma irreversible a la convivencia de los españoles, como ahora se evidencia, alentando el independentismo, que subía constantemente, aunque con porcentajes todavía muy minoritarios,  y facilitando cuarenta años de adoctrinamiento a las juventudes catalanas y vascas.

          Esa división creada en las sociedades catalanas y vascas dando dinero y competencias, sobre todo educativas, a los gobiernos regionales, se extiende al resto del estado cuando el gobierno del presidente Zapatero, a quien muchos españoles calificamos como el peor presidente de la democracia,  (veremos si no le superan pronto) presenta y es aprobada, la sectaria Ley de Memoria Histórica resucitando la dos Españas del poema de Antonio Machado.

          Socialistas de la primera época, los Gonzalez, Guerra, Leguina, Vazquez, Corcuera y algunos presidentes autonómicos actuales, no reconocen al PSOE actual y su intento por eliminar de la secretaria general al Dr. Sánchez, que pareció exitoso en un principio, solo sirvió para fortalecer su regreso. El título del libro publicado por el ahora presidente en funciones, “Manual de Resistencia” lo dice todo. Su único objetivo era cambiar el colchón de la Moncloa y ya lo ha hecho, pero algo debe estar pendiente porque ahora, ya con un a poyo popular más consistente, no quiere, de ninguna forma abandonar palacio.

          ¿Y qué decir del marqués de Galapagar? De momento una vicepresidencia o, como poco, un ministerio y luego, una vez metida la patita en el gobierno, ya veremos. Esa es nuestra política y esos nuestro políticos.


lunes, 4 de febrero de 2019

LA PARTIDOCRACIA QUE NOS GOBIERNA

Publicado en el diario La Razón el lunes 4 de febrero de 2019



     Recuerdo muy bien cuando, en 1977, tuvimos las primeras elecciones generales democráticas en España, lo que se vino a llamar “sopa de letras” por la sobreabundancia de siglas, más de dieciocho entre los más significativos, de las que doce obtuvieron representación parlamentaria.

         Tras la aprobación de la Constitución del 78 se vuelven a celebrar elecciones generales el 1 de marzo de 1979, donde el número de partidos  más importantes son diecinueve y trece obtienen representación parlamentaria, aunque ya UCD y PSOE se destacan con diferencia, es el inicio del bipartidismo que se consolida en 1982 con el triunfo por mayoría absoluta del PSOE y la práctica desaparición de UCD.

         Tanto UCD como otros partidos que ya no existen, o existen testimonialmente, deben su caída a crisis internas, desavenencias entre sus líderes, ansias de poder, o desafecto de militancia y votantes por expectativas no cumplidas. El enemigo está dentro y cuando surgen esas desavenencias y esas luchas internas, podemos augurar el final del partido.

         Eso pasó con UCD, en los albores de la democracia, devenido sucesivamente en Alianza Popular (AP) y más tarde  en el actual Partido Popular (PP) que parece haber superado una nueva crisis de identidad y renovado sus cuadros directivos con sabia joven y preparada.

         El Partido Comunista de Santiago Carrillo (PCE), legalizado el 9 de abril de 1977, va acumulando divisiones internas motivadas por el abandono del marxismo-leninismo, el alejamiento de la URSS y países del Pacto de Varsovia, el acercamiento al PC italiano iniciador del eurocomunismo y la sucesiva pérdida de masa electoral pasando de casi dos millones en 1979 a solo ochocientos mil en 1982. En 1986, ya con Gerardo Iglesias como líder, se integra en Izquierda Unida (IU) y más recientemente en Podemos.

         El PSOE de Pedro Sánchez ¿podemos decir que es un partido unido de forma monolítica? Ni los más optimistas de entre sus militantes darían una respuesta afirmativa, solo hay que retroceder apenas unos meses cuando destituyeron al hoy secretario general, hombre persistente donde los haya y capaz de aliarse con el diablo si preciso fuera. Crisis cerrada en falso que no aflorará mientras ostente el gobierno de la nación, pero que muchos socialistas de la transición manifiestan públicamente un día sí y otro también. Es cuestión de tiempo, poco, para que los primeros reveses serios en las elecciones de mayo (pese a las encuestas del CIS de Tezanos) hagan volver a la cruda realidad de un partido, por otra parte, imprescindible para la buena marcha democrática de España, necesitado de una profunda y urgente catarsis.

         De populista Podemos no hace falta explicar demasiado sobre el actual proceso de descomposición, como siempre con origen en sus discrepancias internas. Las expulsiones o abandonos de Bescansa, Maduro, Errejón, Espinar…, las discrepancias con Teresa Rodríguez y sus anticapitalistas y algunas mareas poco afines, pueden suponer el final de la formación morada o el pase a una representación meramente testimonial de la mano de IU.

         Ciudadanos parece ser el partido del futuro inmediato, su crecimiento es constante y, sobre todo, su triunfo en Cataluña lo ha elevado a la cúpula de las formaciones políticas de la España del Siglo XXI. No se observan fisuras internas, que es la enfermedad de la que mueren los partidos, y mientras sigan siendo un bloque, los errores y equivocaciones de principiante que han cometido, no le pasarán factura. Otra cosa es las que puedan cometer en el ejercicio de gobierno. Veremos como lo hacen en Andalucía.

         Por último Vox, el más joven y pujante de los partidos políticos, que ha sorprendido a propios y extraños, sobre todo extraños, con sus resultados en Andalucía, primera cita electoral a la que acudían. Se preparan concienzudamente para mayo conscientes de que su éxito, en gran parte, en una gran parte, proviene de los errores ajenos, de las políticas que, sobre todo la izquierda, lleva en Cataluña, política económica, autonomías y, lo que está más en juego: la unidad de España.

         Este es el panorama político español cuando nos preparamos para un largo periodo electoral que culminará, el domingo 26 de mayo de 2019, con elecciones locales, autonómicas, europeas y, quien sabe si generales. Un largo periodo lleno de promesas, descalificaciones mutuas, ataques personales, encuestas manipuladas, “fake news”, injerencias extranjeras de una y otra parte y en medio nosotros, los electores españoles, jugándonos el futuro.



miércoles, 3 de enero de 2018

NO CON ESTE PSOE

Publicado en La razón el jueves 30 de Noviembre de 2017

   NO ES PAÍS PARA CUERDOS
                                           Jaime Rocha
                                

                  NO CON ESTE PSOE
      Si tras las primeras elecciones generales del 20 de Diciembre de 2015 en las  que el Partido Popular obtuvo 123 escaños, el PSOE 90 y Ciudadnos 40, estas tres fuerzas “constitucionalistas” hubieran pensado más en España que en sus intereses personales, con un Pedro Sánchez obsesionado con echar al PP del gobierno y ser él quien encabezara al ejecutivo, no hubiéramos tenido que repetir elecciones  el 26 de junio de 2016 con un resultado que mejoró lo conseguido por el PP en 2015 subiendo hasta los 137 diputados y bajando el PSOE a 85, cinco menos que en 2015 y Ciudadanos en caída hasta los 32 escaños, y nada de lo que tristemente ha acecido en España en estos nefastos años hubiera sucedido.
         Aún estaban a tiempo de la gran coalición, o de haber apoyado a un gobierno del PP, pero Sánchez siguió en sus trece y coqueteó y a punto estuvo de pactar con Podemos, que obtuvo 71 escaños, y dio hasta dio una rueda de prensa en la que se presentaron como futuros ministros y el propio Pablo Manuel Iglesias con vicepresidente.
         Mientras, el PSOE atraviesa la crisis más grave de su historia reciente, con el descalabro del Secretario General, la formación de una gestora y nuevamente Sánchez a la secretaria general. Muchos cambios en ese tiempo para llegar al mismo punto de partida: Sánchez solo ve como objetivo inmediato quitar a Rajoy de la presidencia, acuñando el mantra de que el PP es el partido más corrupto de Europa, el mismo que no se le cae de la boca a Pablo Manuel Iglesias.
         Dos ejemplos dan idea de por dónde va el PSOE. Dos votaciones en el Congreso en las que el PSOE ha mostrado su verdadera identidad: el cupo vasco, rechazado por la mayoría de los presidentes autonómicos del PSOE, fue aprobado por su grupo parlamentario y no precisamente para facilitar las cosas al PP, sino para ganarse, una vez más, el posible futuro apoyo nacionalista.
         Lo mismo ocurre con la propuesta de Ciudadanos para potenciar la Alta Inspección de Educación del Estado, en un intento de neutralizar o al menos controlar de alguna forma el evidente adoctrinamiento que niños y jóvenes catalanes sufren desde hace más de treinta años en el odio a España. El PSOE tampoco apoyó esta iniciativa, lo que sí hizo, aunque con escaso  entusiasmo, el PP.
         Aun no estamos en campaña electoral en Cataluña, empieza el 5 de diciembre, y ya las tomas de posiciones de los partidos que se presentan está siendo debatida a diario en los medios de comunicación y con las declaraciones de los líderes políticos. El PSC y sobre todo Pedro Sánchez vuelven por donde solían. Se sitúa en medio, no a la independencia y no a las propuestas del PP y Ciudadnos de unidad de los partidos constitucionalistas para erradicar a los independentistas del gobierno autonómico. 
         Ciudadanos no va a poder contar con el PSOE de Sánchez para dar el vuelco del gobierno catalán, estarán solos PP y Ciudadanos  y, a menos que Ines Arrimadas saque unos resultados espectaculares, serán de nuevo los nacionalistas, apoyados por el PSOE, los que formarán gobierno.  No digo independentistas, digo nacionalistas moderados, vamos, lo que eran hasta hace unos años partidos como Convergencia o Unión. Es decir, el “proces” retrocede unas casillas, un paso atrás para tomar impulso, apoyado por el PSOE, como en la mejor época del presidente Montilla.
         Hasta la evidente fuga de capitales y empresas está siendo minimizada por los partidos independentistas a base de mentir (habitual en ellos), sobre la poca incidencia en su economía, la poca relevancia de las empresas que se han ido, en que solo la sede social no les perjudica, en que ya volverán. Con el mismo desparpajo que han reescrito la historia, o dicen que Colon nació en Cataluña, mienten en sus programas, mienten en sus verdaderas intenciones.

         Si no se produce una victoria clara de Ciudadanos, suficiente para, con el apoyo del PP, formar gobierno, volveríamos a una situación similar a la anterior, solo que los políticos independentistas catalanes ya saben que existe un artículo de nuestra Constitución cuyo número no se les olvidará en mucho tiempo, y eso les serenará por una temporada, pero el problema seguirá hasta que la ciudadanía catalana sea plenamente consciente del suicidio colectivo que supone el independentismo. Esperemos que vuelva el seny

viernes, 2 de diciembre de 2016

¿QUO VADIS PSOE?

Publicado en el diario La Razón, el viernes 2 de Noviembre de 2016


                                            


         Es, sin duda, el peor momento de los últimos cuarenta años del partido socialista español: sin liderazgo personal y mucho menos de equipo dirigente; pactando gobiernos regionales y municipales con cualquier partido, nacionalista, independentista o populista; partidos regionales saltándose a la torera las directrices de la Comisión Gestora rompiendo la disciplina de voto y una división interna que ha roto por todas las costuras. 

         Su último Secretario General, Pedro Sánchez, ha completado el cuadro haciendo las campañas electorales con un solo lema, “echar al Partido Popular de las instituciones”, con lo que era fácil, pensó, unir a toda la izquierda española a su alrededor y ser proclamado Presidente del Gobierno. Con lo que no contaba era con que, efectivamente, toda la izquierda estaba por la labor, como quedó patente en Comunidades y Municipios, pero seguramente olvidó o no oyó (extraño por las múltiples manifestaciones en campaña y fuera de campaña) a su nuevo amigo Pablo Manuel Iglesias, hablar de aquello de la conquista del cielo, presentarse públicamente, mientras Sánchez visitaba a SM El Rey, rodeado de Julio Rodríguez como inminente Ministro de Defensa, él mismo de Vicepresidente y con el CNI a sus órdenes, y algunos ministerios importantes como Interior.

         Por algún medio o amigo debió enterarse, D. Pedro, porque el susto le ha llegado hasta la investidura de Rajoy, a partir de la cual, Pablo Manuel y Pedro son uña y carne, para escándalo de muchos de sus compañeros de partido. Dimitió de forma vergonzante y poco digna pero aun piensa que puede recuperar el liderazgo de la mano de los socialistas más radicales a los que va a visitar, no sé si uno a uno, por todas las calles y plazas de España, convencido de que aún no está todo perdido y se presentará, ya lo ha anunciado, a las primarias que se convoquen para recuperar su secretaría general.

         A la Comisión Gestora le ha caído una buena, y a pesar de su discreción, saber hacer y eficacia, son tantos los frentes en los que luchar que se antoja muy difícil, tan difícil que no me extrañaría que, hartos de tanta majadería, se apresuraran a convocar un Congreso Federal y entregar la cuchara.

         A todo esto la lideresa más esperada, la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Diaz, parece ser que la costurera que el PSOE necesita, da un paso al frente y otro para atrás, no se manifiesta claramente sobre sus intenciones, quizás no tiene banquillo en su región para dejar atado y bien atado el gobierno socialista, ya necesitado del apoyo de Ciudadanos en esta legislatura y con la amenaza creciente del Partido Popular que ya les ha ganado unas elecciones.

         Este PSOE no se parece en nada al de Felipe González, pero absolutamente en nada, ni al de Almunia, ni siquiera al de Rubalcaba. El PSOE de 2016 no sabe dónde va, si al centro, a la socialdemocracia, o a la radicalización y el independentismo. Hay de todo, como en botica, y depende de quien se lleve el gato al agua así saldrá, probablemente muy dividido y hasta con escisiones significativas, aunque el PSC ya se ha dado cuenta del frio que hace fuera y su líder, Izeta, se ha apresurado a visitar en Sevilla a quien piensa que será la próxima Secretaria General.

         Por el bien de España, que lo necesita, gobernando o en la oposición, pero siempre como freno del populismo de izquierdas que se le acerca peligrosamente, y por el suyo propio, tienen que frenar la caída en picado de sus votantes, más de seis millones perdidos una tras otra elección. Susana Diaz, o quien sea, debe frenar esa caída, pero cuanto más tarden más difícil lo tendrán. Liderazgo, proyecto de país e ideología no se improvisan, llevan mucho tiempo hasta que sean aceptados por todos lo que queden. Para ayer ya era tarde. 

jueves, 6 de octubre de 2016

CEGUERA POLÍTICA

Publicado en el diario La Razón el jueves 6 de Octubre de 2016                


             

                                  
                    
Cuando se inició este largo y tedioso proceso de elección general tras elección general, rondas sucesivas de consulta de SM El Rey, salpimentadas con elecciones andaluzas, primero, y gallegas y vascas, últimas por ahora, después, había la conciencia colectiva de que se presentaba una magnífica ocasión de acometer las reformas constitucionales necesarias.

El hecho de que ningún partido obtuviera mayoría absoluta obligaba a pactos de gobierno y con la radicalización de los partidos regionales, fundamentalmente los catalanes, la formación de la gran coalición de los partidos constitucionalistas, PP, PSOE y Ciudadanos iba a permitir acometer todas las reformas y pactos de Estado pendientes sobre cuestiones tan importantes como la Educación, la Justicia, las pensiones o las leyes que regulan las relaciones laborales.

Esto, que muchos españoles vimos como la gran oportunidad, entre otras cosas porque cumplía con las mayorías exigidas por la propia Constitución para su reforma, parece que muy pocos políticos consideraron de igual manera. A pesar de la dura campaña electoral y de las líneas rojas que algunos líderes políticos establecieron, a pesar de las duras descalificaciones personales, una vez celebradas las elecciones y a la hora de formar un gobierno, se esperaba una altura de miras, un considerar en primer lugar el bien común de todos los españoles, un poner los intereses de España por delante de los del partido o personales.

Lo que realmente ha sucedido todos los españoles lo sabemos y sufrimos, el bochornoso espectáculo de un PSOE dividido al cincuenta por ciento entre los seguidores y detractores de un líder de perfil muy bajo, un PP que desaprovechó la mayoría absoluta para hacer reformas importantes consensuadas, para haberse olvidado de la prepotencia y las faltas de consideración hacia sus electores, para haber acertado con una política de comunicación más cercana y amplia, perseguir a sus propios militantes corruptos y desmarcarse de ellos, implantar la transparencia y democratizar el partido.

Solamente Ciudadanos, que propuso desde el principio la gran coalición, sin interés en participar directamente en el gobierno que se formase, luchó por conseguirlo y una vez desechada por PSOE y PP, fue capaz de firmar con unos y otros unos acuerdos coincidentes en más de cien puntos con ambos partidos. ¿No hubiera sido una buena base para el entendimiento entre los dos partidos mayoritarios?

¿Es que no saben que ningún partido en solitario o coalición de derechas o izquierdas por si sola tiene posibilidad de llevar a cabo las reformas que prometen? Mayorías que, para su seguridad, establece la propia Constitución. ¿Es que están todos ciegos o no conocen el largo y proceloso camino que se requiere? ¿A qué viene prometer cambios constitucionales, como convertir a España en una federación, sin tener mínimamente asegurado el acuerdo con los demás partidos?

Era momento de consensos, de acuerdos, de remar todos en el mismo sentido y lo han convertido en una lucha encarnizada por el poder, iniciada con insultos, negativas al diálogo, líneas rojas, escándalos de corrupción y descalificaciones. Pobre España, no se merece los políticos que tiene.

jueves, 25 de agosto de 2016

¿QUE PIENSA DE LA POLÍTICA?

Publicado en el periódico La Razón el jueves 25 de Agosto de 2016

                       

                                               


         A esta sencilla pregunta de La Razón, el cantautor Joaquín Sabina, nada sospechoso de Conservadurismo, contestaba: “Solo puedo hacer un esbozo de vómito. No me gusta nada cómo juegan con los sillones los que dijeron que era todo por el bien común. No me gusta nada esa táctica de mus con un país a punto de salir de una crisis horrible. Hablo de todos los políticos. La ciudadanía está hasta los c….s de ellos. Y no me gusta que cada 40 años se revivan las dos Españas.

         A veces menos de 40 años, admirado Sabina, basta con que uno de esos políticos que te producen vómito, llegue a la Presidencia del Gobierno y se empeñe en reescribir la historia, en hacer leyes injustas, no por su objetivo, loable en algún caso, sino por su descarada parcialidad y olvido de una de las partes cuyo resultado solo es el revivir las cainitas dos Españas de Antonio Machado.

         Estamos viviendo los atónitos españoles una situación inédita, peligrosa y de difícil solución. Esos políticos a los que hemos elegido para que nos gobiernen no son capaces de llegar a acuerdos de mínimos que saquen al país del ridículo y de riesgos graves económicos, sociales y de credibilidad en el exterior, ante inversores, empresas y políticos.

         La ciudadanía está harta de estar harta, esta hasta donde dice Sabina y, en las redes sociales, se hacen llamamientos a manifestarse públicamente, a castigar a todos los diputados sin sueldo ni dietas hasta que salga un gobierno, e incluso encerrarlos en el Parlamento al modo del Colegio Cardenalicio, hasta que cumplan con el mandato de los españoles.

         El mismo Alfonso Guerra declaraba no hace mucho: “Pablo Iglesias uno de esos adanes que pretenden que con ellos se inauguró el mundo. Se permite, como una pataleta infantil, identificar al PSOE con el búnker, mostrando su desprecio por la transición. Al tiempo que ha trasladado su rechazo al "uso del papel de seda para envolver los crímenes de ETA” (por parte de Podemos).

         Qué quieren que les diga, me veo votando el 25D pero, mientras tengamos esta Ley Electoral, tampoco parece que esas nuevas elecciones vayan a solucionar el conflicto. No son capaces ni de ponerse de acuerdo en, por ejemplo, un gobierno presidido por una persona de consenso y con una legislatura de dos años, en los que llegar a acuerdos de las reformas necesarias, incluso de la Constitución, que exigen mayorías cualificadas. Parece que no son conscientes de que no pueden hacer nada importante si no se ponen de acuerdo, si no dejan de excluirse mutuamente. Dada la división no ya en dos Españas sino en cuatro, tienen forzosamente que superar antipatías personales, diferencias ideológicas y renunciar a intereses partidistas por bien de los españoles. Solo así se sale de esto.



viernes, 1 de julio de 2016

EL PSOE NO SE ENTERA

Publicado en el diario La Razón el viernes 1 de Julio de 2016
                 
                                 
  
       Se han celebrado las segundas elecciones generales en apenas seis meses y todo apunta a que vamos a por las terceras. Si las declaraciones de los líderes políticos no cambian radicalmente, por lo oído hasta ahora, parece que no hay posibilidad de acuerdo o en última instancia de abstenciones que hagan posible un gobierno.

         Si miramos los resultados de los dos partidos mayoritarios, y su evolución de una a otra elección, queda claro que sale fortalecido el partido Popular y debilitado el PSOE. Esa tendencia sería muy probablemente confirmada de repetirse por tercera vez las elecciones.

         Unidos Podemos sale escaldado de su intento de sumar votantes de Podemos e Izquierda Unida. Sus caras de derrota, de no saber qué ha pasado, de no explicarse lo sucedido, son lo más elocuente de estas elecciones.  Es cierto que muchos votantes comunistas no quieren saber nada del antisistema Podemos y creo, sinceramente, que solo los dirigentes de los dos partidos creían en la suma de votos. El fracaso seguramente les hará reconsiderar esta alianza si vamos a repetir por tercera vez las elecciones.

         Sin embargo (consejo gratis) yo analizaría con detalle la bajada significativa de votos cosechados en los llamados “ayuntamientos del cambio”. Ese análisis les llevaría a concluir que, a pesar de la publicidad de cierta cadena de Televisión, los ciudadanos no están conformes con su primer año de gobierno en ayuntamientos tan significativos como Madrid, Barcelona, Zaragoza, o Cádiz..donde han paralizado proyectos importantes, se han dedicado al populismo sin lograr ninguno de los objetivos prometidos en temas de vivienda, empleo, educación, limpieza o sin techo, siempre con el beneplácito del PSOE.

         Ciudadanos ha quedado más o menos como estaba. La Ley Electoral española no favorece  a los pequeños y la pérdida de unos pocos votos ha significado la bajada de ocho escaños. Podía haber mejorado resultados si hubiera prescindido de las líneas rojas respecto al PP, que ha sido el claro vencedor de esta “segunda vuelta”. Su alianza con un PSOE en caída libre (cada resultado electoral es peor que el anterior y, de milagro, más bien por deméritos propios, Unidos Podemos no le ha relegado al tercer puesto) le ha perjudicado impidiéndole mejorar resultados.

         Seguimos pues con el bipartidismo, de momento, aunque no está garantizado si se repiten elecciones. Lo que parece evidente es que el PP podría alcanzar la mayoría absoluta y el PSOE seguiría cayendo si no cambia su política  de obstrucción a la formación  de un gobierno del partido ganador.

         Muchos “barones” socialistas se inclinan por una abstención que facilite la formación de un gobierno encabezado por el PP y liderar la oposición, mientras ponen orden en su casa (reconstruir el PSOE, según Susana Díaz). Sin embargo las declaraciones de Pedro Sánchez, Hernando y otros dirigentes no van por ese lado. No se enteran o no quieren enterarse, no aprenden, no escarmientan ante la evidencia.

         De Unidos Podemos no se puede esperar nada, pero PSOE y Ciudadanos deben permitir gobernara al PP que les aventaja en millones de  votos y sube mientras ellos, los dos, bajan. Un poco de sensatez, obligada si se quiere, para sobrevivir a esta situación inédita que nos tiene ya muy hartos a los españoles. El PSOE va, de elección en elección, empeorando resultados, siempre los peores de su historia. No aprenden ni en cabeza propia. ¿Sobrevivirá a su ceguera?