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viernes, 7 de diciembre de 2018

LA EXTREMA IZQUIERDA SALVAJE EN LA CALLE

Publicado en el diario La Razón el viernes 7 de diciembre de 2018







     Se autodenominan demócratas pero en cuanto no pasa lo que ellos quieren, se olvidan con rapidez de lo que dicen ser y se lanzan a la calle en manifestaciones salvajes con destrozos de mobiliario urbano, escaparates de comercios, quema de contenedores y banderas españolas, heridos y detenidos.

         Hay en Facebook una carta abierta a Pablo Iglesias, de un médico andaluz, Juan Manuel Jiménez, que se confiesa de izquierdas y que no tiene desperdicio. Le enumera, una a una, las razones por las que casi cuatrocientas mil personas han votado a VOX en las pasadas elecciones andaluzas. Denuncia de forma detallada las verdaderas razones de la debacle de la izquierda andaluza.
         Los salvajes de izquierdas asustan mucho más que VOX. El irresponsable líder de extrema izquierda, Pedro Manuel Iglesias,  se confiesa orgulloso de los estudiantes y feministas que, de forma violenta, se manifiestan en Sevilla, Cádiz y Granada. Que no saben perder, ya se sabía, que entienden la democracia como una especie de ley del embudo, también, incluso que la violencia es un medio de conseguir lo que quieren lo demostró Iglesias animando a construir “cocteles Molotov”, a tomar las calles y hacer escraches (por cierto él tiene protección de la Guardia Civil para evitarlos). La esperanza es que en este Estado de Derecho que es España, las Fuerzas del Orden eviten que esas manifestaciones salvajes supongan un riesgo para la integridad física de las personas. En Cádiz atacaron una tienda, rompiendo escaparates y amenazando a su empleada, por tener en sus prendas la bandera española. Lo mismo hicieron con un ciudadano que “provocadoramente” exhibía una bandera española constitucional.
         Llama la atención lo fácilmente que la extrema izquierda engaña a sus seguidores sobre supuestas posiciones extremistas de VOX. Como ejemplo citar el programa de VOX para modificar la Constitución, en lo referente a las autonomías,  por medios democráticos, lo que es absolutamente legal y que la extrema izquierda apellida como inconstitucional. Entonces, ¿No es inconstitucional querer abolir la monarquía, como propugna Podemos? ¿No es inconstitucional querer romper España, como los socios independentistas del Dr. Sánchez?
         Unos cuantos artículos más atrás hablábamos de la “Tercera Ley de Newton”:  Supondría una peligrosa inconsciencia por parte de la izquierda radical española, la izquierda ácrata y antisistema representada por Podemos, Bildu y los separatistas catalanes del estilo Torra, que desprecian, insultan y agreden, de palabra o de obra, a quien no piensa como ellos, sería una irresponsabilidad digo, ignorar que a toda acción se corresponde una reacción y que si hay una extrema izquierda, no tardará en aparecer una extrema derecha estilo del Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, que disputó en segunda vuelta nada menos que la presidencia de la República Francesa, el UKIP de Nigel Farange en Reino Unido, el Partido Popular Danés de Kristian Thulessen, Ley y Justicia polaco, el Partido de la Libertad en Austria o el esperpento italiano donde gobiernan en coalición la extrema derecha de La Liga y el populista Movimiento Cinco Estrellas, todos ellos con factores comunes como el nacionalismo a ultranza, el cierre de fronteras a la inmigración, y el euroescepticismo.
         Evidentemente Susana Díaz no ha logrado en cuatro años sacar a Andalucia de ninguno de sus atávicos lastres. No ha mejorado la educación, con inversiones por puesto escolar de las más bajas de España, ni del abandono escolar, o de las listas de espera sanitaria, o del paro. Mientras que existe un clientelismo brutal con más de 270.000 personas que directa o indirectamente cobran del PER, de la autonomía, de las diputaciones, o de los ayuntamientos, y todo eso aliñado con los ERE`s, cursos de formación, tarjetas que pagan clubs de alterne y toda la corrupción que ustedes quieran. Así ¿cómo le vamos a votar los andaluces cuyos ingresos no dependan de esas  administraciones.
         Pero la debacle de la izquierda andaluza tiene también una lectura nacional. Los continuos cambios de opinión; las alianzas con independentistas, extrema izquierda y separatistas; la permisividad con el independentismo catalán; la dejación ante el Brexit; la “Memoria Histérica” absolutamente partidista; y prácticamente todo lo que toca, que como un moderno rey Midas (también le gustaría) no lo convierte en oro sino que lo estropea considerablemente.

         Un joven universitario vasco sufre una brutal paliza por haber participado en una reunión, junto con otros estudiantes, para crear la Agrupación de Estudiantes por la Unidad de España (AEDE). Estos agresores, imbéciles, creen que los españoles somos tontos y permanecemos impasibles antes estas provocaciones. Luego dicen que de dónde saca los votos VOX. ¿Es que no lo sabéis? Pues analizar lo ocurrido en Andalucía y veréis donde VOX ha conseguido hacer suyos muchos votos de la izquierda moderada a la que ahora llamáis “le derecha que gobierna desde hace 28 años”.

         En una tienda de Cádiz, cuyo pecado es exhibir en sus escaparates prendas con la bandera española, estos salvajes han roto los escaparates y pretendían entrar a hacer destrozos, pero desistieron ante la valiente oposición de una empleada. Un grupo de ciudadanos gaditanos han hecho una visita de solidaridad con la empresa y las empleadas. Esto ya se va pareciendo cada día más a la España de 1934. A lo peor es lo que buscan.

viernes, 6 de julio de 2018

LA TERCERA LEY DE NEWTON

Publicado en el diario La Razón el jueves 5 de Julio de 2018






LA TERCERA LEY DE NEWTON

        Supondría una peligrosa inconsciencia por parte de la izquierda radical española, la izquierda ácrata y antisistema representada por Podemos, Bildu y los separatistas catalanes del estilo Torra, que desprecian, insultan y agreden, de palabra o de obra, a quien no piensa como ellos, sería una irresponsabilidad digo, ignorar que a toda acción  se corresponde una reacción y que si hay una extrema izquierda, no tardará en aparecer una extrema derecha estilo del Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, que disputó en segunda vuelta nada menos que la presidencia de la República Francesa, el UKIP de Nigel Farange en Reino Unido, el Partido Popular Danés de Kristian Thulessen,  Ley y Justicia polaco, el Partido de la Libertad en Austria o el esperpento italiano donde gobiernan en coalición la extrema derecha de La Liga y el populista Movimiento Cinco Estrellas, todos ellos con factores comunes como el nacionalismo a ultranza, el cierre de fronteras a la inmigración, y el euroescepticismo.

         Los continuos insultos a Su Majestad El Rey, al himno y a la bandera de España, el insulto que supone la eliminación del callejero de ilustres héroes nacionales como el Almirante Cervera y aún más afrenta cuando se le sustituye por un cómico, con perdón de los cómicos, Rubianes, un soez y grosero humorista, perdón también a los humoristas, absolutamente impresentable, por ser suave con una persona que ya no puede defenderse.

         Dividir a la sociedad española, como lo está la catalana, no puede salirle gratis a la extrema izquierda ni a los separatistas. Las dos Españas de Antonio Machado ya nos están helando el corazón. Parece el desgraciado sino de este país cuyo siglo XIX, por no remontarnos a tiempos más pretéritos, estuvo plagado de enfrentamientos armados entre españoles con tres guerras carlistas, motines y revueltas.

         Parecía que tras el fracasado golpe de Estado de izquierdas contra la II República, sofocado por el presidente Lerroux en Asturias en 1934 y el golpe de Estado de Franco, seguido de la cruenta Guerra Civil de 1936, habíamos aprendido a convivir, asumiendo las diferencias culturales e ideológicas de unos y otros como, si cabe, un enriquecimiento mutuo. Cuarenta años de franquismo, un régimen autoritario, donde las libertades políticas estaban secuestradas pero que, tras los primeros años de represión, emprende la reconstrucción de una nación destrozada en todos los sentidos, en los primeros sesenta, con políticas expansivas en lo económico y social y de integración internacional. Logros sociales que son desdeñados hoy sin que, en muchos casos, hayan podido ser superados por la democracia del 78.

         Tras la muerte de Franco y se produce el advenimiento de la monarquía parlamentaria con una Constitución, la de 1978, votada afirmativamente por más del ochenta y ocho por ciento de los españoles, incluidos los catalanes que la aprobaron nada menos que con el noventa y dos por ciento y se promulga una generosa Ley de Amnistía en 1977, donde hasta los terroristas de ETA fueron amnistiados.  Cuarenta años más tarde, es decir, ahora, separatistas y antisistema quieren romper ese consenso masivo del 78 en el que todos tuvieron que ceder de sus intereses e ideales en beneficio de la concordia, y de la convivencia en paz.

         Hay quien se empeña en tirar por la borda todo lo conseguido. Los independentistas de nuevo cuño, la mayoría de ellos no vivieron el franquismo, reivindican una libertad de la que dicen no han gozado, sin considerar que han sido sus autonomías las que, gracias a la solidaridad del resto de los españoles, han conseguido mayores cotas de desarrollo.

         Políticas poco rigurosas, forzadas por una ley electoral francamente mejorable, que imponía pactos contra natura entre quienes debían gobernar y defender la Constitución Española y quienes aprovechaban esa debilidad de los sucesivos gobiernos para, mediante políticas educativas descaradamente adoctrinadoras en el odio a España, creaban el caldo de cultivo para la división de la sociedad y, en palabras de Arzallus, recogían las nueces del nogal que movían los etarras.

Mirar para otro lado, ignorar lo que pasa, sobre todo lo que pasa entre quienes no tienen otro objetivo que la división y el odio, lo que, llegado el caso, derivará en el enfrentamiento civil, como ya, desgraciadamente está ocurriendo en Cataluña, donde del acoso, el insulto, la amenaza en lugares públicos, centros de enseñanza o lugares de trabajo, se ha pasado al enfrentamiento entre catalanes, unos poniendo cruces amarillas y otros quitándolas, manifestándose el mismo día y en el mismo sitio vociferando opuestas reclamaciones, separados por la policía autonómica, que con frecuencia solo reprimen a una de las partes, ya pueden imaginar cual.

Las políticas de implantación de una ideología de género, del aborto, la eutanasia y las uniones civiles entre personas del mismo sexo con todas las variantes que sean capaces de imaginar, no persigue otro objetivo que la destrucción de la familia tradicional, la que se ha considerado siempre como el pilar básico de la sociedad. La familia que ha salvado situaciones muy complicadas cuando la crisis de 2007 ha cargado sobre las espaldas de sus miembros mejor situados el peso de familias enteras en paro o pensiones bajas e insuficientes. Esa es la familia de lazos afectivos indestructibles la que estas leyes que cito pretenden destruir y desgraciadamente lo logran.

Loa ataques a las creencias religiosas, naturalmente solo de los católicos, no se atreven con otras confesiones cuya reacción no sería tan pacífica, organizando procesiones blasfemas, insultos a Dios como los proferidos por el actor, perdón ahora a los actores, Willy Toledo, el intento de incendio de algunas iglesias que afortunadamente, por el momento, no han pasado de las puertas chamuscadas o el asalto a las capillas universitarias por los podemistas al grito de una concejala madrileña “Arderéis como en el 36”.

Los populistas manejan bien los medios de comunicación y las redes sociales, saben hacer la foto oportuna, el gesto populista de recibir con gran despliegue a sesenta inmigrantes en Barcelona, mientras en un solo fin de semana llegan a las costas andaluzas cerca de mil náufragos recogidos por los barcos de Salvamento Marítimo a los que ningún medio presta atención.

Podríamos seguir desenmascarando lo que la izquierda radical y los separatistas españoles han hecho de nuestro país en los últimos años, como seguimos teniendo unos índices de nuestro sistema educativo a la cola del mundo civilizado, como no tenemos ni una sola universidad entre las cien primeras del mundo…

Isaac Newton formuló su tercera Ley de la física moderna, conocida como el principio de la “acción y reacción”: Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto” Pues eso.