Mostrando entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de marzo de 2018

DEPORTE, POLÍTICA Y VIOLENCIA

Publicado en La Razón el viernes 2 de Marzo de 2018


Está circulando por las redes sociales un escrito con el título “El triunfo de los Mediocres” que se ha convertido en “viral” y que algunos atribuyen al recién fallecido genio del humor, Antonio Fraguas “Forges”, cuando en realidad su autor es el escritor y periodista catalán David Jimenez, quien lo publicó en su blog nada menos que en 2012.

Sin embargo, aun pasados ocho años, el escrito tiene plena vigencia, nos llama “país de mediocres” y no le falta razón, es más, si en 2012 ya eran ciertas estas afirmaciones y calificativos dirigidos a los españoles en general, hoy en 2018, se puede decir que hemos “mejorado” nuestras prestaciones de mediocridad.

Al final de todo esto, siempre vamos a parar a un defecto que se ha acentuado desde la llegada de la democracia, el fracaso educativo de nuestros jóvenes. No en balde hemos tenido siete Leyes de Educación, ninguna de ellas estuvo en vigor el tiempo suficiente como para saber de su valía, no en balde el Estado ha entregado la educación a manos separatistas tanto vascas como catalanas, no en balde la alta inspección de Educación del Estado ni está ni se le espera en las comunidades autónomas, no en balde, el fracaso escolar alcanza cifras de vergüenza, el abandono escolar es de traca…para qué seguir.

Que si “Educación para la Ciudadanía” si o no, que si Religión sí o no, que si educación sexual a los niños sí o no, todo se va en discutir y tratar de llevarse el gato al agua, sin ser conscientes de que se está perdiendo un tiempo precioso que no volverá, que esos niños y jóvenes se están educando, por llamarlo de alguna forma, sin una formación humanística. Sin valores, ni cívicos, ni morales, ni religiosos, un vacío que llenan de inmediato lo que aprenden por internet sin control paterno, la violencia que está presente en programas, películas y hasta en los “juegos”, el desprecio al semejante y no digamos al que consideran inferior.

Hace solo unos años, los motoristas en España llevábamos el casco, cuando lo llevábamos, para proteger el codo. Bastó un endurecimiento de las sanciones, unas campañas de concienciación (las multas cuanto más altas más ayudan a esa concienciación) y hoy, prácticamente no hay motorista que circule sin el casco en su cabeza y bien amarrado. Es aquello que decían nuestros padres y profesores de “la letra con sangre entra”, que nos ha dejado a toda nuestra generación absolutamente traumatizada, tan traumatizada que hemos sido capaces de dejarles a nuestros hijos un país entre las diez primeras economías del mundo.

Los nuevos dirigentes políticos, en su mayoría, no han trabajado nunca en empresas privadas o públicas, su formación en muchos casos se despacha con un “cursó estudios de derecho” (por ejemplo), lo que equivale a que, como mucho, se matriculó de unas asignaturas de primero.
Lo que ha venido gestándose de esta forma, a lo largo de estos años de democracia, desemboca la negación de algo que es, o debería ser, la base de la convivencia: EL RESPETO AL PRÓJIMO.

Sin considerar ese principio básico se usa y abusa, y de qué manera, de la “libertad de expresión”, que es ahora la nueva religión. Bajo esta nueva dictadura se puede insultar gravemente, incluido al Jefe del Estado, los símbolos nacionales, y a quien se nos ocurra, desde el anonimato de las masas o los medios de comunicación, hemos llegado a un punto en el que hasta la vida ajena ha dejado de tener valor, niños que asesinan a adultos, violaciones en manada desde muy temprana edad, drogas,…

La política y la violencia han ensuciado al deporte, fundamentalmente al deporte más popular, el futbol. En España se permite lo que en otros pises “más civilizados” es duramente castigado, como manifestaciones políticas mediante pancartas, banderas o insultos, en estadios y canchas deportivas.

Un árbitro puede parar un partido porque a un jugador negro le insulten o se burlen de él, y me parece bien, pero ¿por qué no parar cuando se insulta a nuestra bandera, himno o Jefe del Estado?, ¿es acaso menos grave?, no, no lo es. La razón por la que la violencia y la política han invadido los espacios deportivos es, sencillamente, porque esos mediocres políticos a los que me he referido al principio, no se atreven a hacer lo mismo que, en su momento se hizo con los motoristas. Tocar el bolsillo de forma adecuada da magníficos resultados.
            




lunes, 29 de mayo de 2017

VÁYASE MAJESTAD !!!

Publicado en el diario La Razón el lunes 29 de Mayo de 2017


                                                
                                               ¡¡¡ VÁYASE  MAJESTAD !!!

Desde el máximo respeto y cariño: VÁYASE MAJESTAD !!!. No nos haga pasar más vergüenza a los españoles en su persona, aguantando estoicamente insultos, pitadas y faltas de respeto a Su Majestad y por ende a todos los españoles.

Esto no pasa en ningún país civilizado del mundo donde también existe la “libertad de expresión” aunque debe tratarse de otra versión, porque hay libertad, sí, pero no para insultar, faltar al respeto o agredir verbalmente al prójimo. En Francia, todos lo saben, el Presidente de la República François Mitterrand, en un partido internacional Francia – Argelia, en cuanto empezaron los pitidos a la Marsellesa, no solo se marchó sino que se suspendió el partido. No ha vuelto a producirse ninguna otra vez. No será porque en el país vecino no se respete la libertad de expresión, que en esta España decadente, desde el punto de vista moral y de respeto a los demás, ampara demasiadas cosas negativas (daría para otro artículo enumerarlas).

Váyase Majestad y ordene que se suspenda el partido y cada uno a su casa con silbato incluido donde le quepa. Ya son muchos años, muchas repeticiones de un mismo hecho bochornoso, vergonzoso, inadmisible.

              Y de paso váyase también usted Sr. Villar, pero a su casa. Ya son muchos años y de aquel Villar que conocí en Praga recién elegido en los primeros 90, tímido, inseguro y sin apenas saber cómo hablar en público, a este de hoy que ha aprendido demasiado, y es elegido a la búlgara elección tras elección. Aquí nadie chista y manda quien manda. Muy bien, pues emplee esas dotes de mando para defender a todos los españoles de esa panda de energúmenos (es lo más suave que se me ocurre para no incurrir en el insulto) y al primero de todos a S.M. El Rey, aunque bien podía defenderse solo y de paso a todos nosotros, simplemente abandonando el estadio.
         Suspendido el partido, los equipos cuyos aficionados nos hayan faltado al respeto al Rey y a todos los españoles, naturalmente en uno o dos años, no volverán a jugar una competición que patrocina la Federación ESPAÑOLA de Futbol y que preside S.M. El Rey de ESPAÑA.
         Si no nos quitamos los complejos, si no nos hacemos respetar unos a otros, la convivencia nunca será posible. Si los españoles que son socios o aficionados a esos equipos de futbol no ponen pie en pared, no dicen ¡ Basta Ya ! y son ellos, la masa social de esos clubes, los primeros que tienen  que exigir respeto para ellos mismos y para el resto de los españoles. Por las buenas o por lo económico, o por dejar de asistir a su estadio o cualquier otra medida de presión hasta lograr la cordura de sus dirigentes y aficionados exaltados y mal educados.
         La cosa es muy sencilla: O nos respetamos todos o esto, esta sociedad, terminará muy mal, no es posible la convivencia desde el odio. Además, si los hechos ocurrieran al revés, si los españoles de bien, los educados y respetuosos con lo ajeno, pitaran su himno, insultaran a su bandera o prohibieran la presencia de sus símbolos deportivos en otros estadios de España, les aseguro que no permanecerían impasibles.
         El F.C. Barcelona se negó a jugar en su estadio el partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey en la temporada 1999 – 2000, alegando ausencia de jugadores del primer equipo que estaban jugando con sus respectivas selecciones. Para no ser sancionados con la exclusión de la competición de copa la siguiente temporada, sacaron un improvisado equipo de 10 jugadores y tras los saludos se retiraron del campo, dando por perdida la eliminatoria.
         Hay antecedentes de suspensión de partidos por esa u otras causas y los árbitros españoles tienen órdenes de suspender el partido si hay muestras de xenofobia en el comportamiento del público, insultos a jugadores negros o faltas de respeto graves a los jugadores.
         A los jugadores no, pero a S.M. El Rey de todos los españoles, lo quieran esos descerebrados o no, a él si se le puede faltar al respeto. ¡No lo consienta Majestad, antes váyase y evítenos la vergüenza!