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sábado, 30 de julio de 2016

ELOGIO DE LA LOCURA

Publicado en el diario La Razón el sábado 30 de Julio de 2016                                                                              


         Erasmo de Rotterdam publica en París, en 1511, aunque es escrito dos años antes, y ya en la madurez de su vida, la obra “Elogio de la Locura” cuando se da cuenta de que, en el mundo la razón apenas tiene poder y  reina una insensata confusión. 

            Podríamos hacer extensivo el título del blog a este mundo sin cordura en el que nos hemos convertido. En este mundo, la Tierra que habita el ser humano, no existe lugar para las personas cuerdas, aunque bien es verdad que en unos sitios más que en otros.

         Cada tema necesitaría, no ya un artículo, sino una enciclopedia, pero me voy a limitar a apuntar algunas cuestiones más urgentes de esta insensata confusión” en que vivimos.

         El terrorismo yihadista se enseñorea por Europa un día sí y otro también con asesinatos masivos o selectivos, según ellos mismos deciden, ya sin necesidad de recurrir a armas de fuego u otros materiales de difícil adquisición, sino con armas blancas muy accesibles. Los Servicios de Inteligencia y Cuerpos de Seguridad trabajan a destajo para evitarlo, pero los gobiernos europeos no dan el paso imprescindible de la creación de un Servicio de Inteligencia comunitario y un intercambio de información sin reservas, a la vez que se redoblan los esfuerzos militares para acabar con el DAESH.

         Gran Bretaña celebra un referéndum (“Brexit”) para salir de la Unión Europea, que se resuelve por una diferencia mínima de 51,9 por ciento a favor y el 48,1 en contra, pero una vez concluido, y en apenas 24 horas, se recogen casi dos millones de firmas de arrepentidos que votaron por la salida y de inmediato se han dado cuenta del error cometido, para celebrar un nuevo referéndum. “Bregret” han bautizado al regreso a la UE. Las leyes de referéndum deberían establecer unos mínimos de participación y una diferencia de resultados considerable que aseguraran la perdurabilidad de los resultados. Ya vemos que en caso  de escasa diferencia los cambios de opinión de pueden producir muy rápidamente.

         Hablando de referéndum, aunque este al que me refiero ahora no fuera legal, el celebrado en Cataluña no obtuvo ni en participación ni en resultados más evidencia que una división al cincuenta por ciento de la sociedad catalana y que una mitad está imponiendo a la otra mitad una locura separatista absolutamente inviable desde muchos aspectos, pero el más importante el económico, con unos bonos basura, y una financiación dependiente  del Estado al que acuden con frecuencia para paliar una administración en bancarrota.

         Los independentistas catalanes, como han hecho otras veces, aprovechan que en España no hay sino un Gobierno en funciones para dar pasos hacia la independencia, siguiendo la hoja de ruta trazada por los partidos separatistas, que en las últimas elecciones no llegaron al cincuenta por ciento aunque se tradujo en una ajustada mayoría en escaños en su Parlamento.

         Y mientras todo esto pasa y nos afecta tan directamente, nuestros políticos, por segunda vez en seis meses, nos han pedido el voto, pero ni aun así se sienten capacitados para formar un gobierno y todo apunta a unas terceras elecciones. Lo peor son las razones que unos y otros dan para no ponerse de acuerdo, casi siempre personales, de antipatías mutuas, de acusaciones que bien podían aplicarse los propios denunciadores, poco de política, poco de programas, poco de reformas, solo el “y tú más”, solo asegurarse un sillón, primero en su propio partido y luego en el gobierno de la nación. España no importa.

         Repaso rápido y somero de cuestiones graves que preocupan, y mucho, a nuestro Rey Felipe VI, según manifestaciones de los políticos que le visitan, pero no solo al monarca sino a todos los cuerdos que, aunque escasamente, aún quedan. Descontando los que andan jugando al Pokemon Go.

domingo, 15 de noviembre de 2015

ESTADO DE EMERGENCIA

Publicado en el diario La Razón, el  sábado 14 de Noviembre de 2015

    “El estado de emergencia o de excepción es uno de los regímenes que puede dictar el gobierno de un país en situaciones excepcionales.
Este estado de emergencia se dicta, generalmente, en caso de perturbación de la paz o del orden interno de un Estado, ya sea a consecuencia de catástrofes, brotes de enfermedades contagiosas, graves circunstancias políticas o civiles que afectan e impiden la vida normal de una comunidad, región o país.
Durante este llamado régimen de excepción, el gobierno se reserva el poder de restringir o suspender el ejercicio de algunos derechos ciudadanos. Los derechos restringidos pueden ser los relativos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio, la libertad de reunión y de tránsito; en los sistemas democráticos, la Constitución prevé un papel del Parlamento en su convocatoria y en su conclusión. Durante ese estado las fuerzas armadas de un país pueden asumir el control de orden interno
         Hasta aquí lo que se entiende por “Estado de Emergencia” en un país con un régimen democrático en el que las leyes aprobadas en las cámaras parlamentarias regulan quien o que organismo puede declararlo y la aplicación total o parcial en todo el territorio o parte de este, e incluso si se aplica en todos sus términos o solo en algunos de ellos.
         En diciembre de 2010, el Gobierno Socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, por primera y única vez en la democracia, por ahora, decretó el Estado de Emergencia o de Alarma para atajar la situación creada por las huelgas de controladores aéreos que obligaron a cerrar el espacio aéreo, la militarización de los controladores y la intervención de controladores y mandos del Ejército del Aire.

         El 11 de marzo de 2004, se produce en Madrid el mayor atentado terrorista en Europa, con 193 muertos y 1.859 heridos, atribuido a una célula yihadista, aunque, a día de hoy, la opinión pública desconoce quiénes fueron los instigadores y planificadores del atentado y mucho menos el objetivo que perseguían a solo tres días de unas elecciones generales, y pese a haberse celebrado un juicio cuya sentencia, 65/2007,  fue recurrida ante el Tribunal Supremo que, a su vez, en sentencia numero 503/2008, recoge que, “aunque la reivindicación de la autoría de los atentados presenta una dependencia ideológica respecto a Al Qaeda, no aparece relación alguna con otros grupos o dirigentes de esa organización, por lo que se considera que esa célula no dependía de ningún grupo terrorista, pudiendo ser identificada, a efectos penales, como grupo terrorista independiente.

El Gobierno de Aznar, sorprendido primero y desconcertado más tarde, no supo reaccionar, no supo gestionar una situación tan grave, no se atrevió a declarar el más que justificado Estado de Emergencia, suspendiendo la celebración de unas elecciones generales absolutamente condicionadas por tan grave suceso.

No sé cómo evolucionará el llamado “procés” catalán por la independencia de aquí al 20 de diciembre. Tal como se están desarrollando los acontecimientos es casi seguro que el Tribunal Constitucional declare la ilegalidad de la declaración aprobada en la mañana del lunes 9 de Noviembre en el Parlamento catalán. De que el Parlamento catalán acate el dictamen de Constitucional o no, dependerán los pasos a dar por el Ejecutivo Español que cuenta con el apoyo sin fisuras de los principales partidos políticos españoles.

Ojalá me equivoque, pero si, como se ha anunciado, el Parlamento catalán inicia la aprobación de leyes de “desconexión” con el Estado Español o, dicho de otra forma, de construcción del Estado Catalán, como la Hacienda pública, la Seguridad Social o las negociaciones de la deuda, la situación general de España no sería la más adecuada para la celebración de unas elecciones generales.

Ya de por sí, sin más aditamento, las próximas elecciones van a ser de una importancia crucial para el futuro de nuestro país, con una “segunda transición” en juego, con posibles cambios en leyes tan importantes como la electoral, laboral, educación, de la justicia o incluso de la propia Constitución.

Se da, además, por primera vez, la circunstancia de tres partidos con claras posibilidades de gobierno, unas elecciones muy reñidas con nuevos actores en escena. La presión añadida de una situación tensa, o muy tensa, en Cataluña (que también vota en las generales y es la segunda comunidad, tras Andalucía, en número de votantes) condiciona de forma determinante el clima electoral y sus resultados. No se si no será, otra vez, conveniente y necesaria la declaración del “Estado de Emergencia” cuyo objetivo no es otro que tomar el control de una situación crítica para llevarlo de nuevo a la normalidad.

Retornados a la normalidad celébrense cuantas elecciones sean necesarias, incluidas nuevas elecciones en Cataluña que recompongan su panorama político, pero en un clima adecuado, lejos de las “graves circunstancias políticas o civiles que afectan e impiden la vida normal de una comunidad, región o país” que, como hemos visto más arriba, definen las circunstancias en que puede o debe declararse el “Estado de Excepción”.