viernes, 31 de marzo de 2017

LOS LIMITES DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Publicado en el diario La Razón el jueves día 30 de Marzo de 2017

                                                   

LOS  LÍMITES  DE  LA  LIBERTAD DE  EXPRESIÓN


Lo hemos dicho hasta la saciedad: el límite de la libertad de expresión lo pone, o lo debería poner, la educación, es decir, el respeto al prójimo.

Sin embargo, un día sí y otro también, nuestros políticos, esos que dicen que nos representan, elegidos para que defiendan nuestros intereses, nos dan pésimos ejemplos de ese respeto al oponente.

Bien de palabra en el debate político o por escrito en las redes sociales, los insultos, las amenazas, las expresiones zafias y groseras se han instalado en el lenguaje normal. Alguno, como Pablo Iglesias, hace alarde de su mala educación leyendo en el Congreso una relación de expresiones soeces. Se ha abierto la veda, ya todo vale. Y estos son los que deberían darnos ejemplo.  Por hacer y decir lo que hacen y dicen (incluidas las groserías), les pagamos muy buenos sueldos. No tienen vergüenza.

Esto no ha empezado ahora, lleva ya unos cuantos años de preparación, de ir ganando pequeñas escaramuzas hasta la batalla final. La perversión del lenguaje, inocente, si se quiere, el “nosotros y nosotras”, “periodistas y periodistos”, “jueces y juezas” y “músico y música” dichos con exquisito cuidado de no omitir a ningún sexo (perdón, género), ha ido calando en algunas capas de la sociedad, sobre todo en los más jóvenes (y jóvenas).

Una ley hecha para luchar más eficazmente contra el terrorismo, sus actividades, sus organizaciones, y su apología, que no ha sido muy bien acogida por la oposición y los movimientos sociales de izquierdas, bautizándola con el nada original nombre de “ley mordaza”, y atribuyéndole algunas disposiciones que en realidad no contiene o son mal interpretados, parece hoy por hoy el único límite a ciertos chistes y expresiones en las redes sociales de las que son objetivo las víctimas del terrorismo..

En ese uso descontrolado de las redes sociales, algunos de esos jóvenes (o no tan jóvenes) han pasado todas las líneas rojas que se nos puedan ocurrir y hacen chistes malos y macabros sobre víctimas del terrorismo. Si la ley castiga la apología, naturalmente ¿Qué es sino hacer chistes y bromas en el que el objeto de la burla es la victima?

¿Podríamos decir que esa ley antiterrorista supone un límite a la libertad de expresión? Pues en cierto modo y para determinados asuntos, los relacionados con el terrorismo, desde luego que sí, pero el amplísimo campo de la mala educación no queda encuadrado solo en ese asunto, sino que se extiende a cualquier actividad humana, estudiantes con profesores, hijos con padres, jóvenes con ancianos, pacientes con médicos,…algo impensable solo hace unos años.

Los que tuvimos la desgracia de educarnos en un régimen opresor y dictatorial, con unos profesores que no eran nuestros colegas (tampoco nuestros padres lo eran) y temíamos los castigos o incluso de vez en cuando algo más que un cachete, y ni por asomo disponíamos de los medios de comunicación o entretenimiento de ahora, nos sentimos, en cierto modo, culpables de no haber sabido transmitir a las generaciones que nos han seguido, un mínimo de aquellos valores que con tanta “dureza” nuestros padres lograron transmitirnos. La cuestión es que la cosa va a mucho peor. ¿Quién pone ahora los límites a tanto exabrupto?

lunes, 27 de febrero de 2017

DAÑOS COLATERALES

Publicado en el diario La Razón el lunes 27 de Febrero de 2017

                   


                  
Cuando los países occidentales, y Rusia, se han decidido a dar la batalla definitiva al DAESH, las ciudades más importantes de Siria e Irak, Palmira, Alepo, Mosul,…empiezan a ser recuperadas y algunos miles de sus habitantes regresan a lo que fueron sus hogares, hoy solo un montón de ruinas.

Sin duda, la peor parte de las guerras son las pérdidas de vidas humanas y en especial de hombres, mujeres y niños que no son parte beligerante, simplemente estaban allí, en sus hogares de muchos años, con una vida y expectativas de un futuro soñado siempre mejor, y tras una tremenda explosión se han convertido en nada, solo un montón de cadáveres.

Ahora, cuando algunos de ellos, que salvaron sus vidas huyendo de esas ciudades, regresan a las zonas liberadas, lo que encuentran es peor que la nada, son montañas de escombros que no son capaces ni de retirar, es la impotencia ante una situación para la que se requerirán muchos millones de Euros y muchísimo tiempo. De ninguna de las dos cosas disponen estos ciudadanos.

Ya me refería en “Regreso a Palmira” (12.04.16), en estas mismas páginas, a la reconstrucción de lo más básico para que pudieran vivir, con las necesidades más elementales cubiertas, los miles de refugiados que decidieron retornar. Occidente debería invertir muchos millones de Euros en esas tareas de reconstrucción de lo más elemental para que regresen los refugiados y, como consecuencia directa, muchos de los que arriesgan su vida en el Mediterráneo o en largas caminatas hacia ninguna parte, dejen de tener la necesidad de huir.

Es verdad que los mayores éxitos militares de los ejércitos de Siria e Irak, apoyados por las aviaciones rusa y norteamericana, se están produciendo muy recientemente, pero, una vez más, los países occidentales parecen ciegos ante una realidad que vemos todos los días en las televisiones. ¿Quien si no ha de reconstruir todo aquello?, o ¿queremos que se eternice el problema de los millones de refugiados a los que tampoco acogemos de forma eficaz en la UE?

Desgraciadamente hay muchas ruinas del riquísimo patrimonio monumental de esas ciudades, víctimas colaterales de la barbarie, que jamás volverán a ser lo que fueron durante siglos. Eso está perdido para siempre, pero hospitales, escuelas y viviendas dignas, aunque tengan que cambiar de localización, debe ser tarea urgente y de rápida ejecución.

Las organizaciones internacionales como Cruz Roja, ACNUR y otras presentes en la zona, no tienen capacidad económica para reparar tanto desastre. Estos ciudadnos que regresan de un exilio forzoso en condiciones de penuria, se muere cada día, sobre todo los niños, y esto es urgente, no puede esperar más. Occidente, la UE, USA, ¿a qué esperan? ¿Cuántas pérdidas de vidas humanas más hacen falta para que reaccionen?

miércoles, 8 de febrero de 2017

EL FUTURO DE EUROPA

Publicado en el diario La Razón el miércoles 8 de febrero de 2017

                       
         Se han dado muchos pasos hacia la construcción europea, desde la Europa del Carbón y del Acero (CECA) por el Tratado de París de 1951, más tarde la Europa de los Seis y así, con muchas dificultades, trabajo y superación de diferencias, se llegó a la Unión Europea (UE) de 28 países con algunos más en la lista de espera.

         La caída del muro de Berlín en 1989 supuso un hito de trascendental importancia en la construcción europea, el viejo sueño de los políticos de la postguerra, la construcción de una unidad política, económica y social, que evitara nuevos conflictos continentales, estaba más cerca con la incorporación de los países del este. La guerra fría entre el Pacto de Varsovia y la OTAN había terminado.

         Todo parecía discurrir favorablemente, incluso se redactó una Constitución Europea que debía entrar en vigor el 11 de noviembre de 2006, después de ser ratificada por todos los países miembros. Sin embrago fueron dos países fundadores de la CECA, Francia y Holanda los que, con su rechazo, abortaron el avance en la unión política que parecía inminente y necesaria.

         Recuérdese la oposición francesa a la redacción inicial del preámbulo: “Inspirándose en su herencia cultural, humanista y religiosa, la Unión está fundada...". Sin embargo, la delegación francesa se opuso a la inclusión del término "herencia religiosa" con el argumento de que era contrario al carácter universal de los valores y derechos proclamados en la Carta.

              El primer ministro francés, el socialista Jospin, a pesar de la postura oficial, reconoció que personalmente “la religión, en su dimensión de cultura y en su compromiso con algunos valores fundamentales, sigue teniendo un papel en su vida”, en una entrevista reconoce que “sus orígenes han influido en su ética personal y que existe un parentesco entre los valores judeocristianos y la moral laica”. Haciendo también las habituales referencias a las fuentes cristianas del arte, la música, la literatura o la filosofía.

         Los más pesimistas pensaron entonces, hace diez años, que esa falta de acuerdo en cuestión tan trascendente, era el principio del fin y quizás no lo fuera, pero si supuso un frenazo en la integración política y en ciertos aspectos en la económica al eludir la unión aduanera y la política fiscal.

         La situación actual deriva de aquellos polvos al propiciar el resurgimiento de los nacionalismos radicales, de izquierda y de derecha. Un nacionalismo excluyente que lucha por volver al pasado, salir de la UE, como está haciendo Gran Bretaña con el Brexit, anuncia Le Pen en Francia y puede darse en otros países donde estos partidos están alcanzando resultados electorales muy importantes.

         Otra consecuencia grave que han originado estos nacionalismos ha sido la división al cincuenta por ciento de sus propios ciudadanos, como el Brexit en Gran Bretaña, la elección de Donald Trump en Estados Unidos o, como pone de relieve el resultado de un estudio de la Universidad Ramón Llull, según el cual “el cincuenta por ciento de los catalanes son independentistas", es decir, existe un “empate técnico" entre unionistas y separatistas. 

           No son comparables los políticos europeos de la posguerra con los actuales en formación, experiencia, valores e ideales y no me refiero a cuales puedan ser hoy esos valores es que, sencillamente, han prescindido de ellos, viven sin ellos y hasta atacan a quienes aún los conservan, también en España.


         Ante esta nueva situación cuyo origen, como hemos recordado, proviene del desacuerdo que impidió la proclamación de la Constitución Europea, no se puede ser muy optimista sobre la culminación de la integración política y económica, a no ser que, como ya se oyen voces en Bruselas, “hay que acelerar el proceso y ponerse de acuerdo rápidamente en esas importantes cuestiones o Europa no será, sesenta años de trabajo y progreso se irán por el sumidero. Veremos si los europeístas han entendido esta vez que la situación no admite demoras. 

jueves, 19 de enero de 2017

BRITA Y LOS JUECES

Publicado en el diario La Razón el jueves 19 de Enero de 2017


                                     


         Para los lectores que no la conozcan, les presento a Brita, una guapa e inteligente nórdica con mucho interés, por razones que no hacen al caso, por España en general y algunas cuestiones políticas determinadas.
         Con frecuencia me llama por teléfono, no vive cerca, y me sorprende con preguntas y casos que mucha veces desconozco, lo que enseguida pone en marcha mi dotes de investigador (algo siempre queda de mi profesión anterior) para satisfacer su interés.
         Hace unos días presenté en Cádiz mi libro, “Dedicado a ti…”, con 300 artículos publicados en distintos medios durante ocho años y clasificados por temas. Un capítulo está dedicado a ”Mis conversaciones con Brita” que ha tenido muy buena acogida.
         Estaba yo de viaje por el levante español, cuando una tarde sonó el teléfono y apareció en pantalla la agradable sonrisa de Brita.
-       Hola Jaime, ¿estás ocupado?, ¿interrumpo algo? – fue el saludo siempre correcto de Brita.
-       Hola Brita, no interrumpes nada. Dime que es lo que te llama la atención esta vez.
-       Pues la actuación de algunos jueces españoles.
-       No es extraño Brita, en la judicatura, como en todas las demás profesiones hay de todo.
-       Te cuento el caso: Un amigo, que vive en Andalucía, tuvo la mala fortuna de asociarse con un sinvergüenza, un hombre que ha tenido dos fugas y ha sido reclamado por varios juzgados, que fingió su muerte para huir a Sudamérica y que finalmente está en prisión.
-       Menudo angelito.
-       Pues mi amigo a consecuencia de esto ha tenido que afrontar deudas bancarias, pólizas de crédito, impagos y toda clase de problemas con los que lucha desde hace años.
-       Por desgracia no es un caso único, en España, y en otros países, los sinvergüenzas abundan - le confirmo.
-       Pues mi amigo vendió un piso en Madrid para pagar deudas y Hacienda le reclamó, injustamente según él, una cantidad importante que está abonando mensualmente.
Recurrió en varias instancias hasta llegar al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que acaba de condenarle.
-       Brita, lo sé por experiencia, normalmente los recursos son inútiles, se repiten literalmente las sentencias – le confirmo.
-       Eso es lo que me llama la atención. Todas las sentencias son iguales, con los mismos errores, los mismos considerandos y cuando digo los mismos es que se repiten palabra por palabra.
-       ¿Sabes la impresión que da entrar en un juzgado y ver cientos de expedientes amontonados hasta en el suelo, en sillas y mesas?, algo espantoso. Así ¿cómo van a funcionar o no tardar tantos años en una instrucción? Es imposible. El sistema informático debe ser muy malo o estar de adorno. En los juzgados lo que no está en el papel no existe y lo peor es saber dónde está el papel entre esa cantidad de expedientes…
-       Mi amigo – continua Brita – me dice que en su caso, unas pruebas que le pidieron en el primer juicio y que consiguió aportar, luego no fueron remitidas a las sucesivas instancias, lo que reconocen todas, incluido el TSJA, y emiten las sentencias sin haber visto y analizado las pruebas aportadas para su defensa. Además, lo que te he comentado, hay muchos párrafos que siempre se repiten íntegramente, se contradicen ellos mismos en sus argumentaciones y el mismo error se repite absolutamente igual.
-       ¿Le queda alguna instancia superior a la que recurrir?
-       Si - me confirma – pero los abogados le han aconsejado que no gaste más dinero, que no tiene, y no recurra porque se repetirá de nuevo la misma historia.
-       Desgraciadamente  es así, aunque haya jueces que se leen los expedientes y los trabajan, piden nuevas pruebas, toman declaraciones a testigos, imputados y a la acusación, todo lo que sea necesario para que su dictamen sea lo más justo posible y no perjudicar gravemente a personas como tu amigo.
-       ¿Y ya está?
-       Si Brita, ya está, la justicia española está necesitada de un cambio en profundidad, un Pacto por la Justicia, entre los partidos políticos, una dotación de medios informáticos y personal suficiente. Lo de ahora es tercermundista.
-       No puedo entenderlo, no pasaría en mi país. Qué sensación de impotencia, es para desesperarse.
-       Tienes toda la razón Brita. Es para desesperarse ante la tardanza de años en una instrucción o sentencias como las que me comentas. Siento no poder decirte otra cosa.
La conversación derivo a otras cuestiones y nos despedimos hasta una próxima ocasión. Me quedé afectado por la imagen que mi país, en cuestiones de justicia, da hacia otros países desarrollados. Brita no lo entendía, y yo tampoco.

martes, 3 de enero de 2017

EL DISCURSO DEL REY

Publicado en el diario La Razón el lunes 2 de Enero de 2017


                   

                                                                                                                

          Dicen las estadísticas, esas que parecen imposibles por la rapidez con la que se elaboran y la escasez de la muestra, que el discurso de SM El Rey de estas Navidades de 2016, ha sido, con mucho, el menos oído de los últimos años.

       Dicen, no ya las estadísticas sino informaciones oficiales, que en el País vasco solo se televisó un resumen del discurso real y por una cadena muy poco vista. También en Cataluña se ha hurtado a los catalanes poder seguir en directo y por su primera cadena el mensaje real.

       Es decir, cada vez menos audiencia, y también cada vez más cadenas públicas, esas que pagamos con nuestros impuestos, se niegan a su retransmisión.

      Por otra parte, la duración ha sido menor, apenas 15 minutos, y el contenido rigurosamente correcto, sin salirse un ápice del guion, un guion elaborado dentro de los márgenes que la Constitución marca a SM El Rey, como no puede ser de otra manera.

      Aun así, el mensaje del Rey he sido nítido: Nada de mirar al pasado y abrir viejas heridas, y unidad de cara a un proyecto común llamado España.

      Nada que objetar, ninguna salida de tono ni de texto, todo correcto. Sin embargo, siempre los comentarios de los políticos posteriores al discurso son interpretaciones muy de partido, nada que ver con lo dicho por El Rey, cada uno arrima el ascua a su sardina, pero quien esta vez más ha sacado los pies del plato ha sido la Asociación de Memoria Histórica que ha denunciado ante el Defensor del Pueblo el discurso de Felipe VI.

      Según esta tendenciosa organización social, las palabras de SM El Rey en las que pedía que “nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradasconstituyen una “declaración política contraria a los derechos de las víctimas del franquismo”.
        
      Creo que no merecen mayor comentario, pero la sociedad española debe conocer quien es quien, sus fines y quienes le apoyan. Así que por ellos deberíamos volver a los rencores de 1936 y abrir de nuevo las heridas cerradas con nuestra Constitución de 1978.

         Siempre habrá quien, interesadamente, ponga en boca de SM El Rey, cosas que ni ha dicho y ni siquiera ha insinuado. Entre las cadenas de televisión manejadas por lo independentistas, la exquisita neutralidad del monarca, y las reacciones tan absurdas que provoca en gente absurda, tendrá que limitarse a felicitarnos la Navidad y desearnos un venturoso año nuevo, pero aun así, ya verán cómo sale algún iluminado que le saca punta.

         Yo, por si acaso solo les digo: ¡Feliz Año 2017 para todos los españoles!