viernes, 15 de marzo de 2019

MALDITA LEY ELECTORAL ¡!!


  Publicado en el diario La Razón el jueves 14 de marzo de 2019


     Decía recientemente Narciso Michavila, presidente de GAD 3, empresa especializada  en estudios sociológicos y encuestas, que todos los países quieren la Ley Electoral de los otros, nadie está contento con la suya y es posible que sea así, pero estoy seguro que ninguna es tan nefasta como la nuestra.

         ¿Cómo es posible, por ejemplo, que en las últimas elecciones catalanas, los independentistas obtuvieran un apretado cuarenta y ocho por ciento y sin embargo por el número de escaños pueden gobernar, o lo que sea que hacen?

         ¿Cómo es posible que durante cuarenta años, los dos partidos mayoritarios en España, PP y PSOE, hayan tenido que gobernar, en muchas ocasiones, accediendo a las exigencias de los partidos separatistas catalanes y vascos?

         ¿Por qué, esos dos partidos que han gobernado en alguna ocasión con mayorías absolutas, en tres ocasiones el PSOE y dos del PP, no han aprovechado para cambiar la Ley Electoral?

         Es difícil entender la negativa de los dos partidos mayoritarios a reformar la ley. Ahora, con cinco partidos que se presentan en las cincuenta y dos circunscripciones, y la indudable ventaja para quienes solo lo hacen en tres o cuatro circunscripciones, caso de vascos y catalanes respectivamente,  los resultados, en número de escaños, seguramente no van a tener nada que ver con el número de votos obtenidos por cada formación política.

         En Andalucía la sorpresa fue Vox, que obtuvo más del doble de los escaños que le concedían las más favorables de las encuestas. En las próximas generales, municipales, autonómicas y europeas que vamos a tener desde el 28 de abril al 26 de mayo, ya Vox no será sorpresa, pero no es fácil que los tres partidos de derechas sean capaces de formar gobiernos. 

         Según el número de escaños en juego, los votos de Vox, en el supuesto de que este partido sea el que obtiene menos de los tres de derechas, podrían favorecer al PSOE. De ahí algunos mensajes que circulan por las redes sociales recomendando a los votantes de derechas que, según donde, voten al PP, Ciudadnos o Vox.

         Habida cuenta de que el PSOE volverá a aliarse, para formar gobiernos, con todos los partidos con los que ganó la moción de censura, es decir, Podemos y sus confluencias, separatistas e independentistas, la victoria de Pedro Sánchez a nivel de gobierno nacional y del PSOE en las demás elecciones, parece muy clara.

         Solo habría una posibilidad clara de triunfo para las derechas, presentar candidaturas únicas según en qué elecciones y circunscripciones. Cosa impensable a juzgar por las descalificaciones que entre ellos se lanzan o las reticencias de Ciudadnos a hablar siquiera con Vox.

         Así pues, a la vuelta de unos meses tendremos unos presupuestos imposibles, un déficit muy superior al autorizado por Bruselas y todo ello en un contexto europeo y mundial amenizado por los acuerdos y desacuerdos entre USA y China, una caída considerable en los índices de crecimiento económico (Dios quiera que no venga una nueva crisis y entremos en recesión) y la consiguiente destrucción de empleo.

         Por no referirnos a los indultos a los independentistas, las negociaciones con relatores internacionales del Estado con Cataluña, y todas las ocurrencias del Dr. Sánchez respecto al diésel, la eutanasia, la Ley de Memoria Histórica, nueva Ley de Educación, la reforma de la legislación laboral…todo menos un pacto por la educación, o la justicia o la sanidad…Sea lo que sea, habremos sido los españoles los responsables, con nuestro voto, de lo que nos venga en el inmediato futuro.  




lunes, 11 de febrero de 2019

LITERATURA Y ESPÍAS

      Publicado en el diario La Razón el lunes 11 de febrero de 2019



  
         Organizado por la Cátedra de Servicios de Inteligencia y Sistemas Democráticos de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, en colaboración con la Asociación de ex Miembros del Servicio de Inteligencia Español (AEMSIE) y el Club Le Carré de escritores de novelas de espías, se han celebrado los pasados días 6, 7 y 8 de febrero las “Jornadas de Literatura y Espionaje

         El objeto de estas primeras Jornadas, según Fernando Velasco, director de la Cátedra, es dar a conocer la literatura de espionaje escrita en español y contribuir a la divulgación de la Cultura de Inteligencia.

         La nómina de escritores ha sido amplia e importante, ellos y sus obras más destacadas figuran en el apartado “Autores” de la página Web oficial (http://jornadasdeespionaje.es/?cat=3), pero no me resisto a dejar de nombrar  a quienes han tenido un papel más destacado en la organización de las Jornadas.

         El Club Le Carré, fundado por Fernando Martinez Laínez y Jose Luis Caballero, ambos escritores de prolongada y brillante trayectoria, acoge en su seno a escritores del género de espías. El Club tendrá tres sedes, en Madrid, Barcelona y Cádiz y desde ellas organizará actividades relacionadas con la novela de espías.

         La AEMSIE ha tenido una parte importante en la organización y su desarrollo. Juan Martín Roy como presidente e Ignacio Vazquez Prieto, han contribuido con su propia experiencia y conocimiento de las historia del espionaje, no solo español, a la brillantez de estas primeras Jornadas.

         El dia 6 abre las Jornadas Jorge Dezcallar, diplomático que fue Director del CNI, que nos habla sobre “El mundo en 2019, como telón de fondo para novelas de espionaje, una panorámica del mundo actual: … la convulsa actualidad no hace más que espolear un género que, pese a ser ficción, bebe de ese telón de fondo de la realidad,  el mundo está experimentando un cambio brutal, de ahí la sensación de inseguridad de la que beben los populismos y nacionalismos. El desencanto con la idea de democracia que todavía pervive hoy en día, la aparición de nuevos actores internacionales como China, el proceso de introspección de los americanos y la crisis de Europa abonan el terreno para esa incertidumbre que perpetúa un mundo de tensiones donde este tipo de movimientos campan a sus anchas. Los populismos hacen bien en detectar los problemas, el problema son las soluciones que plantean”.
         A continuación copio de la página web oficial, y lo hago así porque no quiero ser yo quien les traslade, amables lectores, las magníficas sensaciones personales de esta experiencia, la de la mesa de debate en la que participé, casualmente con escritores gaditanos o muy relacionados con Cádiz:Los escritores Juan Bolea, Almudena de Arteaga y el también exmiembro del CESID Jaime Rocha, debutaron en estas Jornadas de Literatura y Espionaje con una mesa redonda sobre “Novela de Espías y Espías de Novela”, en la que compartieron de dónde les viene la inspiración para escribir sobre este género.
         Bolea, autor de “Los viejos seductores siempre mienten”, la halló durante su periplo como corresponsal en La Habana, primera ocasión en la que coincidió con espías reales durante su intento frustrado de entrevistar a Fidel Castro. Esa “ambigüedad, contradicciones y sensación de irrealidad, esa sensación de estar rodeado de espías, me inspiraban como escritor”, ha asegurado el reputado escritor, para quien sobran “ejemplos extraordinarios de espías en la historia”, desde Judas a Quevedo. Una figura, en ocasiones, sobreexplotada en la ficción, hasta el punto de caer en la sátira, como sucede, curiosamente, con una de sus mayores exponentes, James Bond: “Para mí 007 sería un antiespía, una parodia de los espías”.
         Por su parte, Almudena de Arteaga, experimentada escritora de novela histórica, vive con “Cenizas de plata y sangre” su primera incursión en el género del espionaje. Y la inspiración, en su caso, también fue fruto de la casualidad, al toparse en Cádiz con “una historia real y desconocida”, unos documentos que podrían vincular una explosión supuestamente accidental en 1947 con un atentado provocado por Larissa Swirsky, “una espía extranjera que actuó en España y en quien Ian Fleming se inspiró para su James Bond”. Una espía, ha asegurado, que no lo parecía, porque “los buenos espías parecen de todo menos espías”.
         Apenas “un capítulo” de la prolífica experiencia de Jaime Rocha, desde sus contactos con “los primos del Mosad y la CIA” a “las redes clandestinas en el Magreb”, fue suficiente para inspirarle y escribir “Operaciones el Dorado”. Tan solo tuvo que sortear una barrera, la del secreto profesional inherente a su oficio. “He tocado todos los palos dentro de la casa, teniendo la ocasión de vivir diferentes facetas de lo que es el espionaje. De todas saldría una novela, siempre con la barrera del secreto”, ha reconocido el exmiembro del CESID, para quien “no hay límites” para recabar secretos.
         Solo añadir, sobre mi intervención, que al hablar de “teóricos” o académicos, escritores que investigan y plasman en una novela sus conocimientos sobre un determinado personaje o servicio de inteligencia y “prácticos”, en general, oficiales de inteligencia retirados, los primeros están mucho mejor preparados en conocimientos teóricos y el inconveniente con el que tropiezan es el da la difícil comprensión del funcionamiento del mundo de la inteligencia, mientras que no cuentan con la infranqueable barrera del secreto con la que nos encontramos los profesionales.
         El Club Le Carré pretende, entre otras cosas, la colaboración entre académicos y prácticos para perfeccionarse mutuamente. Como también la Cátedra de Servicios de Inteligencia y Sistemas Democráticos, cuyos estudios teóricos y prácticos se complementan perfectamente para una mejor comprensión del alumnado.
         Durante las sesiones de los días 7 y 8, escritores de reconocido prestigio como Nuria Amat, Jon Juaristi, Carlos Carnicer, José Carlos Somoza y Laura Manzanera, entre otros, nos hablaron de  “Los escritores espías españoles”, “Escritores y Servicios Secretos en la Guerra Fría”, “El espionaje Hispano en la época imperial”, “Literatura y Espionaje en la Guerra Civil”, “John Le Carré y la Novela de Espías” y “Mujeres y Servicios de Inteligencia. La mitad del Cielo”.
         Dado el éxito innegable de  estas primeras Jornadas, es de prever que los organizadores repitan la experiencia en años sucesivos, les animo a no perdérselas

lunes, 4 de febrero de 2019

LA PARTIDOCRACIA QUE NOS GOBIERNA

Publicado en el diario La Razón el lunes 4 de febrero de 2019



     Recuerdo muy bien cuando, en 1977, tuvimos las primeras elecciones generales democráticas en España, lo que se vino a llamar “sopa de letras” por la sobreabundancia de siglas, más de dieciocho entre los más significativos, de las que doce obtuvieron representación parlamentaria.

         Tras la aprobación de la Constitución del 78 se vuelven a celebrar elecciones generales el 1 de marzo de 1979, donde el número de partidos  más importantes son diecinueve y trece obtienen representación parlamentaria, aunque ya UCD y PSOE se destacan con diferencia, es el inicio del bipartidismo que se consolida en 1982 con el triunfo por mayoría absoluta del PSOE y la práctica desaparición de UCD.

         Tanto UCD como otros partidos que ya no existen, o existen testimonialmente, deben su caída a crisis internas, desavenencias entre sus líderes, ansias de poder, o desafecto de militancia y votantes por expectativas no cumplidas. El enemigo está dentro y cuando surgen esas desavenencias y esas luchas internas, podemos augurar el final del partido.

         Eso pasó con UCD, en los albores de la democracia, devenido sucesivamente en Alianza Popular (AP) y más tarde  en el actual Partido Popular (PP) que parece haber superado una nueva crisis de identidad y renovado sus cuadros directivos con sabia joven y preparada.

         El Partido Comunista de Santiago Carrillo (PCE), legalizado el 9 de abril de 1977, va acumulando divisiones internas motivadas por el abandono del marxismo-leninismo, el alejamiento de la URSS y países del Pacto de Varsovia, el acercamiento al PC italiano iniciador del eurocomunismo y la sucesiva pérdida de masa electoral pasando de casi dos millones en 1979 a solo ochocientos mil en 1982. En 1986, ya con Gerardo Iglesias como líder, se integra en Izquierda Unida (IU) y más recientemente en Podemos.

         El PSOE de Pedro Sánchez ¿podemos decir que es un partido unido de forma monolítica? Ni los más optimistas de entre sus militantes darían una respuesta afirmativa, solo hay que retroceder apenas unos meses cuando destituyeron al hoy secretario general, hombre persistente donde los haya y capaz de aliarse con el diablo si preciso fuera. Crisis cerrada en falso que no aflorará mientras ostente el gobierno de la nación, pero que muchos socialistas de la transición manifiestan públicamente un día sí y otro también. Es cuestión de tiempo, poco, para que los primeros reveses serios en las elecciones de mayo (pese a las encuestas del CIS de Tezanos) hagan volver a la cruda realidad de un partido, por otra parte, imprescindible para la buena marcha democrática de España, necesitado de una profunda y urgente catarsis.

         De populista Podemos no hace falta explicar demasiado sobre el actual proceso de descomposición, como siempre con origen en sus discrepancias internas. Las expulsiones o abandonos de Bescansa, Maduro, Errejón, Espinar…, las discrepancias con Teresa Rodríguez y sus anticapitalistas y algunas mareas poco afines, pueden suponer el final de la formación morada o el pase a una representación meramente testimonial de la mano de IU.

         Ciudadanos parece ser el partido del futuro inmediato, su crecimiento es constante y, sobre todo, su triunfo en Cataluña lo ha elevado a la cúpula de las formaciones políticas de la España del Siglo XXI. No se observan fisuras internas, que es la enfermedad de la que mueren los partidos, y mientras sigan siendo un bloque, los errores y equivocaciones de principiante que han cometido, no le pasarán factura. Otra cosa es las que puedan cometer en el ejercicio de gobierno. Veremos como lo hacen en Andalucía.

         Por último Vox, el más joven y pujante de los partidos políticos, que ha sorprendido a propios y extraños, sobre todo extraños, con sus resultados en Andalucía, primera cita electoral a la que acudían. Se preparan concienzudamente para mayo conscientes de que su éxito, en gran parte, en una gran parte, proviene de los errores ajenos, de las políticas que, sobre todo la izquierda, lleva en Cataluña, política económica, autonomías y, lo que está más en juego: la unidad de España.

         Este es el panorama político español cuando nos preparamos para un largo periodo electoral que culminará, el domingo 26 de mayo de 2019, con elecciones locales, autonómicas, europeas y, quien sabe si generales. Un largo periodo lleno de promesas, descalificaciones mutuas, ataques personales, encuestas manipuladas, “fake news”, injerencias extranjeras de una y otra parte y en medio nosotros, los electores españoles, jugándonos el futuro.



lunes, 14 de enero de 2019

LA MENTIRA COMO ARMA POLÍTICA


  Publicado en el diario La Razón el lunes 14 de enero de 2019     



     
               Es casi imposible saber quién dice la verdad, ni en los medios de comunicación, ni en tertulias políticas y mucho menos en las redes sociales. Los debates, si el medio tiene, al menos, la decencia de llevar invitados de distintas ideologías políticas, son una pelea de gallos a ver quién grita más, unos a otros y no respetando turnos de intervención. No les interesa lo que diga el oponente, solo gritar “su verdad”,  quitándose la palabra mutuamente.

         Y ¿qué decir de los datos? Aportan, sin enseñar a cámara, “datos oficiales” que, según quien los arguya, difieren considerablemente o se interpretan de distinta forma. En la mente de todos los lectores están  los datos que derechas o izquierdas presentan sobre las llamadas “violencia de género” o “violencia doméstica” o “violencia de familia”, la procedencia geográfica de los asesinos y violadores, las falsas denuncias, confundiendo las que prosperan o no, las que son desestimadas por falta de pruebas o incluso las que no llegan  a ponerse, o el destino final de los millones de euros que se arbitran para la lucha contra esa lacra

         Problemas importantes y graves, como el citado, que exigirían pactos de estado con un consenso de todos, o casi todos, los partidos políticos, se pierden en esos estériles debates públicos que no convencen a nadie. Y no convencen porque la confusión es tal, la sobreabundancia de datos, falsos en su mayoría, es tal y tan contradictoria que un observador imparcial o de buena fe, jamás sacará conclusión válida.

         Es también una práctica habitual poner en boca de un oponente político declaraciones o ideas manipuladas, recortadas de forma intencionada, solo la frase o la parte de la frase que les interesa, obviando aquella parte que cambiaría completamente el sentido de la declaración. Claro, decir, como acaba de decir el Dr. Sánchez, que un partido que “elija a las mujeres como adversarias, pierde seguro” (él sabrá quién lo ha dicho o directamente se lo ha inventado)  podría ser un ejemplo de la manipulación que venimos diciendo.

         Hasta las declaraciones del tristemente célebre comisario Villarejo están manipuladas. Los medios técnicos de que hoy se disponen permiten un corta y pega que hábilmente realizado consigue efectos sorprendentes, en primer lugar para quien ha sido grabado, que la mayoría de las veces ni se reconoce en las grabaciones.

         Por supuesto que no es nuevo esto de la mentira como arma política. Los políticos de todas las épocas han prometido el oro y el moro a sabiendas de que, una vez adquirida la responsabilidad de gobernar, muchas de esas promesas no serán cumplidas. En esto son campeones los partidos populistas, de uno y otro extremo, cuyos programas se hacen exclusivamente en función de los que ellos piensan o detectan que los ciudadanos quieren oír.

         Un buen programa populista debe tener, a partes iguales, mentiras programáticas del gusto del personal y el otro cincuenta por ciento de descalificaciones del adversario, poniendo en su boca las barbaridades más escandalosas  que causen miedo y escándalo, pero sobre todo un miedo que movilice a los ciudadanos para evitar la llegada del terrible enemigo.

         ¿Qué hacer ante tanta falsedad? Pues hay pocas reglas válidas para no dejarse engañar. En principio, se me ocurre que la más válida es recurrir a la trayectoria personal y del partido que nos vende la moto. Quienes ya han gobernado son más fáciles de analizar. Aquello de que “por sus hechos los conoceréis” ya puede ser aplicable a quien ha ejercido esas funciones, con honradez o no, con eficacia  o no, cumpliendo lo prometido o no.

         Más difícil si el político es nuevo o su partido tiene escasa trayectoria. En ese caso solo queda acudir a los siempre hinchados currículos donde se recoja formación y experiencia laboral. Si somos capaces de separar el grano de la paja, quizás nos equivoquemos menos.

         Se acercan elecciones en España, elecciones municipales, autonómicas, europeas y, quien sabe si generales. La fecha fijada es el domingo 26 de mayo, es decir, dentro de cuatro meses mal contados. Ya los partidos políticos han iniciado la presentación de candidatos, conocidos unos y nuevos otros, nos toca a los ciudadanos analizar a estas personas a quienes vamos a pagar un sueldo durante cuatro años. Más que los programas y las descalificaciones del adversario, tratemos de averiguar de verdad como son ellos. Háganme caso, tendrán menos posibilidades de equivocarse. Son las personas, no sus partidos o sus programas.


        

        












jueves, 3 de enero de 2019

LA LEY DEL EMBUDO





Publicado en el diario La Razón el jueves 3 de enero de 2019


“Para mí lo ancho, para ti lo agudo”. Esa parece ser la norma del Dr. Sanchez para seguir como inquilino (okupa le llaman algunos) de la Moncloa. Lo que para otros no vale, para él sí.

Veamos: No hace ni ocho meses desde que el 2 de junio pasado tomo posesión como presidente del gobierno de España ante S.M. El Rey Felipe VI. Parece que ha transcurrido una eternidad a juzgar por la cantidad de cosas ocurridas en nuestro país, culminadas, apenas hace unos días, con el inesperado resultado en las elecciones andaluzas al que, una vez más, el señor Tezanos y su CIS ni la pedrea. Un histórico del PSOE, José María Múgica, hijo de Fernando Múgica asesinado por ETA, le pide publicamente la baja del partido, tras el comentario de Sánchez llamando “normalidad democrática” a la foto de Idoia Mendía dirigente del PSE con Otegi, inhabilitado para ejercer ningún cargo público hasta 2021.  Los barones socialistas que gobiernan en otras comunidades se distancian de su política con Cataluña. El PSOE más sensato no  aprueba sus alianzas para ganar la moción de censura contra Rajoy.

La política del gobierno socialista no puede decirse que haya contribuido a restañar las heridas de su propio partido, pero, si no lo ha logrado con el PSOE, aun lo ha hecho peor con Cataluña o con España. Su política de “Ibuprofeno” (según Borrell) con Cataluña, les ha dado alas a los independentistas que no se apean de sus exigencias de referéndum, solicitar la mediación internacional y animar a los violentos a tomar las calles.

Respecto a España, el resultado de las elecciones andaluzas es una muestra de esa división entre izquierdas y derechas que creíamos superada con la transición política y la Constitución del 78 y que se ha encargado de  resucitar con una Ley de Memoria Histórica absolutamente sectaria, el traslado de los restos de Franco, el acercamiento y el compromiso adquirido para gobernar con partidos independentistas vascos y catalanes, incluso con los sucesores del terrorismo a cuyos líderes no duda en calificar como hombres de paz.

Ya lo he escrito en estas mismas páginas: “El fenómeno Vox” (https://www.larazon.es/blogs/politica/no-es-pais-para-cuerdos/el-fenomeno-vox-PA21032973)   o “La tercera Ley de Newton: el principio de acción y reacción” (https://www.larazon.es/blogs/politica/no-es-pais-para-cuerdos/la-tercera-ley-de-newton-LE18948047 ). Vox surge como resultado del hastío y el cansancio de muchos españoles, 400.000 en Andalucía y muchos más en toda España, de las políticas de Zapatero y Sánchez, dos socialistas que nada tienen  que ver con los Felipe Gonzalez, Guerra, Leguina, Corcuera, Paco Vázquez, y muchos otros que tenían un alto sentido de Estado y gobernaron, con errores y aciertos, como todos, pero con el firme propósito de gobernar para todos los españoles.

Lo que es un auténtico sarcasmo es que ahora acuse al Partido Popular y a Ciudadanos, que ya ha ganado unas elecciones en Cataluña, de contar con los votos de Vox para gobernar Andalucía, acusando a este partido de extrema derecha, utilizando la prensa adicta para difamarlos poniendo en su programa y sus declaraciones principios y propuestas que Vox no ha formulado.

El Dr. Sanchez sí que gobierna respaldado por los separatistas y populistas de izquierdas, con solo 84 escaños en el Parlamento, la cifra más baja de los socialistas en su historia moderna. Eso, según él, es democracia, no importa que los que le apoyan no lo sean, para luego aplicar la ley del embudo en Andalucia donde esa alianza encabezada por el PP ya no lo es.

Empieza un año complicado para España en lo económico, las previsiones apuntan a una parada en el camino de la recuperación; en lo social, con las divisiones sociales que el separatismo y las políticas revanchistas de Sanchez y Podemos, por una parte, y los separatistas catalanes por otro, han creado; y en lo político con elecciones municipales, comunitarias y europeas, de momento, con la irrupción de VOX. La contienda política nos llevará a una radicalización aún más pronunciada entre izquierdas, desde la más moderada del PSOE a la comunista de Podemos y sus alianzas, con el apoyo de los independentistas y las derechas, desde el centro a la  derecha más radical de VOX.

Pidamos al año que comienza sentido común, el menos común de los sentidos, para nuestros politicos, y si es posible que se olviden de la partidocracia que han creado, unos y otros, y se apliquen en mejorar la vida de quienes les elegimos, pagamos el sueldo, el combustible del Falcon (¿283 € por viaje?) y la campaña de marketing.