Publicado en el diario La Razón el jueves 3 de enero de 2019
“Para
mí lo ancho, para ti lo agudo”. Esa parece ser la norma del Dr. Sanchez
para seguir como inquilino (okupa le llaman algunos) de la Moncloa. Lo
que para otros no vale, para él sí.
Veamos: No hace ni ocho
meses desde que el 2 de junio pasado tomo posesión como presidente del gobierno
de España ante S.M. El Rey Felipe VI. Parece que ha transcurrido una eternidad
a juzgar por la cantidad de cosas ocurridas en nuestro país, culminadas, apenas
hace unos días, con el inesperado
resultado en las elecciones andaluzas al que, una vez más, el señor Tezanos y
su CIS ni la pedrea. Un histórico del PSOE, José María Múgica, hijo de Fernando Múgica asesinado por ETA, le pide publicamente
la baja del partido, tras el comentario de Sánchez llamando “normalidad democrática” a la foto de Idoia Mendía
dirigente del PSE con Otegi, inhabilitado para ejercer ningún cargo público
hasta 2021. Los barones socialistas que
gobiernan en otras comunidades se distancian de su política con Cataluña. El
PSOE más sensato no aprueba sus alianzas
para ganar la moción de censura contra Rajoy.
La política del gobierno
socialista no puede decirse que haya contribuido a restañar las heridas de su
propio partido, pero, si no lo ha logrado con el PSOE, aun lo ha hecho peor con
Cataluña o con España. Su política de
“Ibuprofeno” (según Borrell) con Cataluña, les ha dado alas a los
independentistas que no se apean de sus exigencias de referéndum, solicitar la mediación
internacional y animar a los violentos a tomar las calles.
Respecto
a España, el resultado de las elecciones andaluzas es una muestra de esa
división entre izquierdas y derechas que creíamos superada con la transición
política y la Constitución del 78 y que se ha encargado de resucitar con una Ley de Memoria Histórica
absolutamente sectaria, el traslado de los restos de Franco,
el acercamiento y el compromiso adquirido para gobernar con partidos
independentistas vascos y catalanes, incluso con los sucesores del terrorismo a
cuyos líderes no duda en calificar como hombres de paz.
Ya lo he escrito en estas
mismas páginas: “El fenómeno Vox” (https://www.larazon.es/blogs/politica/no-es-pais-para-cuerdos/el-fenomeno-vox-PA21032973) o “La tercera Ley de Newton: el principio de
acción y reacción” (https://www.larazon.es/blogs/politica/no-es-pais-para-cuerdos/la-tercera-ley-de-newton-LE18948047 ). Vox surge como resultado del hastío y el
cansancio de muchos españoles, 400.000 en Andalucía y muchos más en toda
España, de las políticas de Zapatero y Sánchez, dos socialistas que nada
tienen que ver con los Felipe Gonzalez,
Guerra, Leguina, Corcuera, Paco Vázquez, y muchos otros que tenían un alto
sentido de Estado y gobernaron, con errores y aciertos, como todos, pero con el
firme propósito de gobernar para todos los españoles.
Lo que es un auténtico sarcasmo es que ahora acuse al
Partido Popular y a Ciudadanos, que ya ha ganado unas elecciones en
Cataluña, de contar con los votos de Vox
para gobernar Andalucía, acusando a este
partido de extrema derecha, utilizando
la prensa adicta para difamarlos poniendo en su programa y sus declaraciones
principios y propuestas que Vox no ha formulado.
El
Dr. Sanchez sí que gobierna respaldado por los separatistas y populistas de
izquierdas, con solo 84 escaños en el Parlamento, la cifra más baja de los
socialistas en su historia moderna.
Eso, según él, es democracia, no importa que los que le apoyan no lo sean, para
luego aplicar la ley del embudo en Andalucia donde esa alianza encabezada por
el PP ya no lo es.
Empieza un año complicado
para España en lo económico, las
previsiones apuntan a una parada en el
camino de la recuperación; en lo social,
con las divisiones sociales que el
separatismo y las políticas revanchistas de Sanchez y Podemos, por una
parte, y los separatistas catalanes por otro, han creado; y en lo político
con elecciones municipales, comunitarias y europeas, de momento, con la irrupción de VOX. La contienda
política nos llevará a una
radicalización aún más pronunciada entre izquierdas, desde la más moderada
del PSOE a la comunista de Podemos y sus alianzas, con el apoyo de los
independentistas y las derechas, desde el centro a la derecha más radical de VOX.
Pidamos
al año que comienza sentido común, el menos común de los
sentidos, para nuestros politicos, y
si es posible que se olviden de la partidocracia que han creado, unos y otros, y
se apliquen en mejorar la vida de quienes les elegimos, pagamos el sueldo, el
combustible del Falcon (¿283 € por viaje?) y la campaña de marketing.




