viernes, 2 de diciembre de 2016

¿QUO VADIS PSOE?

Publicado en el diario La Razón, el viernes 2 de Noviembre de 2016


                                            


         Es, sin duda, el peor momento de los últimos cuarenta años del partido socialista español: sin liderazgo personal y mucho menos de equipo dirigente; pactando gobiernos regionales y municipales con cualquier partido, nacionalista, independentista o populista; partidos regionales saltándose a la torera las directrices de la Comisión Gestora rompiendo la disciplina de voto y una división interna que ha roto por todas las costuras. 

         Su último Secretario General, Pedro Sánchez, ha completado el cuadro haciendo las campañas electorales con un solo lema, “echar al Partido Popular de las instituciones”, con lo que era fácil, pensó, unir a toda la izquierda española a su alrededor y ser proclamado Presidente del Gobierno. Con lo que no contaba era con que, efectivamente, toda la izquierda estaba por la labor, como quedó patente en Comunidades y Municipios, pero seguramente olvidó o no oyó (extraño por las múltiples manifestaciones en campaña y fuera de campaña) a su nuevo amigo Pablo Manuel Iglesias, hablar de aquello de la conquista del cielo, presentarse públicamente, mientras Sánchez visitaba a SM El Rey, rodeado de Julio Rodríguez como inminente Ministro de Defensa, él mismo de Vicepresidente y con el CNI a sus órdenes, y algunos ministerios importantes como Interior.

         Por algún medio o amigo debió enterarse, D. Pedro, porque el susto le ha llegado hasta la investidura de Rajoy, a partir de la cual, Pablo Manuel y Pedro son uña y carne, para escándalo de muchos de sus compañeros de partido. Dimitió de forma vergonzante y poco digna pero aun piensa que puede recuperar el liderazgo de la mano de los socialistas más radicales a los que va a visitar, no sé si uno a uno, por todas las calles y plazas de España, convencido de que aún no está todo perdido y se presentará, ya lo ha anunciado, a las primarias que se convoquen para recuperar su secretaría general.

         A la Comisión Gestora le ha caído una buena, y a pesar de su discreción, saber hacer y eficacia, son tantos los frentes en los que luchar que se antoja muy difícil, tan difícil que no me extrañaría que, hartos de tanta majadería, se apresuraran a convocar un Congreso Federal y entregar la cuchara.

         A todo esto la lideresa más esperada, la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Diaz, parece ser que la costurera que el PSOE necesita, da un paso al frente y otro para atrás, no se manifiesta claramente sobre sus intenciones, quizás no tiene banquillo en su región para dejar atado y bien atado el gobierno socialista, ya necesitado del apoyo de Ciudadanos en esta legislatura y con la amenaza creciente del Partido Popular que ya les ha ganado unas elecciones.

         Este PSOE no se parece en nada al de Felipe González, pero absolutamente en nada, ni al de Almunia, ni siquiera al de Rubalcaba. El PSOE de 2016 no sabe dónde va, si al centro, a la socialdemocracia, o a la radicalización y el independentismo. Hay de todo, como en botica, y depende de quien se lleve el gato al agua así saldrá, probablemente muy dividido y hasta con escisiones significativas, aunque el PSC ya se ha dado cuenta del frio que hace fuera y su líder, Izeta, se ha apresurado a visitar en Sevilla a quien piensa que será la próxima Secretaria General.

         Por el bien de España, que lo necesita, gobernando o en la oposición, pero siempre como freno del populismo de izquierdas que se le acerca peligrosamente, y por el suyo propio, tienen que frenar la caída en picado de sus votantes, más de seis millones perdidos una tras otra elección. Susana Diaz, o quien sea, debe frenar esa caída, pero cuanto más tarden más difícil lo tendrán. Liderazgo, proyecto de país e ideología no se improvisan, llevan mucho tiempo hasta que sean aceptados por todos lo que queden. Para ayer ya era tarde. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

EL LADO POSITIVO DE TRUMP

Publicado en el diario La Razón el viernes 18 de Noviembre de 2016          


             

      Desde el mismo momento en que se conoció el resultado electoral en EEUU, que daba la victoria al controvertido líder conservador Donald Trump, el mundo entero, supongo que menos los sesenta millones de norteamericanos que le votaron, tanto la derecha moderada como las izquierdas de todo el espectro, se han puesto en guardia ante las promesas electorales del magnate americano.

         Sus correligionarios europeos, de Francia, Austria, Suecia, Dinamarca, Alemania…ven en esta victoria una oportunidad de contagio al que también ayuda el éxito del Brexit del Reino Unido, que a su vez genera divisiones internas, las más importante las tendencias independentistas de Escocia y en menor medida Gales.

         Trump, durante la campaña, ha amenazado a la OTAN (que cada uno se pague su defensa en medios y efectivos), a Europa (nada de acuerdos comerciales preferentes), a los mexicanos (poniéndoles un muro), a los inmigrantes ilegales (proponiendo su expulsión), ha ofendido a las mujeres, a los negros, a los latinos…otra cosa será lo que sea capaz de hacer, a pesar de contar con mayoría en el Congreso y Senado.

         Como todo no podía ser tan malo, algo bueno, desde mi punto de vista, traerá la llegad de Trump a la Casa Blanca: Su conocida amistad con Vladimir Putin puede tener, si no se estropea, dos efectos importantes, uno la distensión de una amenazante vuelta a la guerra fría y dos, la acción conjunta contra el DAESH.

         En está mismas páginas he hablado recientemente de la escalada que supone, por una parte, la anexión de Crimea y el este de Ucrania por parte de Rusia y su continua amenaza a las repúblicas bálticas y otros países de la antigua Unión Soviética y, por la otra, la inversión de 59.000 M$ de EEUU en el escudo antimisiles desplegado en Europa. Una auténtica escalada militar de muy malos augurios. Eso puede, como digo, entrar en una etapa de distensión. Putin y Trump se parecen en muchas cosas y se entienden. Los populismos de derecha e izquierda se parecen mucho más de lo que ellos mismos quisieran.

         En cuanto a la lucha contra el DAESH, bien es sabido que mientras Rusia apoya a Al- Assad, USA lo hace a las guerrillas sirias que lo combaten y todo ello con la participación de fuerzas regulares iraquíes, turcas, kurdas y la aviación de países como Jordania en un “tótum revolutum” cuyas víctimas son los refugiados que se juegan la vida en una huida sin destino y quienes atrapados en una guerra cruel y sanguinaria tienen una muerte garantizada por las bombas o las ejecuciones de los yihadistas.

         Si estos dos importantes problemas internacionales llegan a una satisfactoria solución, algo tendrá la humanidad que agradecer a este político radical. Ya se verá. Como también se verán todas esas amenazas negativas con las que ha hecho su victoriosa campaña.
                      



miércoles, 2 de noviembre de 2016

TOCAN A REBATO EN EL PSOE

Publicado en el diario La Razón el miércoles 2 de Noviembre de 2016


                 
      Pedro Sánchez no se rinde y, en cierto modo, no ha engañado a nadie en lo que ha sido y sigue siendo su objetivo único: ser Presidente del Gobierno de España.

         El Comité Federal del PSOE, reunido tras las elecciones de diciembre de 2015 lo dejo bien claro, nada de pactos con el PP ni con los independentistas, lo que dejaba a su Secretario General una sola salida: pactar con Ciudadanos y Podemos.

         Ciudadanos firmó con el PSOE un acuerdo de gobernabilidad de cien puntos en un acto solemne celebrado en el Congreso de los Diputados, pero Ciudadanos desde el primer momento abogó por “la gran coalición” de PP, PSOE y C’s, ofrecido por Rajoy y rechazado por Pedro Sánchez con su tristemente famoso “No es no y que parte del No no ha entendido”, que cerraba cualquier posibilidad de entendimiento.

         El NO del PSOE al PP y el de Ciudadnos a Podemos, y viceversa, se mantuvieron y eso nos llevó a las segundas elecciones.

         Las posturas cerradas tras las elecciones de diciembre, cuando los resultados eran más propicios a las alianzas, dieron al traste con cualquier solución que no fuera la que definitivamente se ha adoptado o ir a unas terceras elecciones que, a tenor con lo ocurrido en las dos anteriores, cada una peor que la anterior para los socialistas, iban a suponer una nueva pérdida de votos para el PSOE y quizás el “sorpasso” de Podemos que se había quedado a solo trescientos mil votos en junio.

         Hasta aquí, dentro de las dificultades y situaciones tensas entre partidos y políticos, todo estaba dentro de la normalidad y se sabía, o se creía saber, cuáles eran las posturas de cada uno.

         Pero Pedro Sánchez decía una cosa mientras hacia otra.  Parecía seguir las directrices del Comité Federal: ni PP ni independentistas y él solo se metió en un callejón sin salida. No al PP, no a unas terceras elecciones y no a los independentistas.  ¿Cómo se sale de ahí? El Secretario General socialista eligió, aunque lo negaba, el pacto con Podemos y a través de ellos con los independentistas y para sacarlo adelante, llegado el momento, oponer a la negativa del Comité Federal el apoyo de la militancia vociferante que se manifestó el sábado negro en Ferraz.

         Algunos artículos de prensa, generalmente bien informados, hablaron de la intervención del CNI, (que quiere controlar Pablo Iglesias, por algo será) que alertó a algunos dirigentes del PSOE de lo que estaba tramando Pedro Sánchez. La reacción es conocida, la dimisión de la mitad más uno de los consejeros y el nombramiento de una gestora que deberá regir los destinos del partido hasta la celebración de unas primarias que elijan nuevo Secretario General y un nuevo Comité Federal que regenere al partido en proyecto y dirigentes.

         Pedro Sánchez ha engañado a sus compañeros y a todo el país, menos a Podemos, con quien negociaba en secreto.

         Por si había dudas, su entrevista con Jordi Évole en la Sexta lo dejó bien claro, su intención es regresar ganando las primarias, a las que ya ha dicho que se presenta, apoyado por la militancia que está convencido que volverá a elegirle, y gobernar con Podemos, a los que ahora reconoce públicamente como partido hermano de la izquierda.

Anuncia unos bolos por toda España recabando apoyos de esa militancia que cree suya, sin parase a pensar en las causas que han llevado al PSOE a perder seis millones de votos en una caída sin frenos votación tras votación.  

         Tocan a rebato en el PSOE y es de esperar, por el bien del propio partido y de España, que los actuales responsables le corten las alas a tanto discrepante peligroso, individual o colectivo, y lleven a cabo las reformas necesarias. 

sábado, 22 de octubre de 2016

GENOCIDIOS DEL SIGLO XXI

Publicado en el diario La Razón el sábado 22 de Octubre de 2016


               Las guerras son muy crueles, se cobran miles o millones de víctimas inocentes. Todas, grandes o pequeñas, son el más grave exponente de la incapacidad del ser humano de convivir pacíficamente con quienes tienen ideas, religiones o intereses distintos.


         Los orígenes son muy variados, mejor dicho, la espoleta puede ser distinta, pero casi siempre el elemento común es el odio que puede estar cimentado en mil causas, recientes o remotas. Intereses económicos, afanes expansionistas o cualquier otra motivación se fragua durante un periodo de tiempo más o menos largo. La motivación no es espontanea ni estalla una guerra sin que tenga el caldo de cultivo adecuado.

         Guerras civiles, insurgencias o guerrillas, tienen actores y bandos muy definidos. No así el terrorismo cuyo único objetivo es hacer vivir en situación de pánico, aterrar a la población de un país ante lo imprevisto.

         Sin embargo, entre las muchas guerras que la humanidad sufre en estas primeras décadas del siglo XXI, hay un elemento que parecía superado y que amenaza con volver: la confrontación entre las dos grandes potencias y sus respectivos aliados, incruenta durante la llamada “guerra fría”.

         Rusia y Occidente ya libraron una guerra en Crimea a mitad del siglo XIX (1854-1856), la primera guerra europea desde las napoleónicas. La espoleta: liberar a Turquía de la invasión rusa e impedir que Rusia alcanzara una salida al Mediterráneo.

Ya en este siglo, en febrero y marzo de 2014, Rusia se anexiona Crimea, esta vez sin oposición, favorecida por los pro rusos ucranianos, e intenta, persistiendo en ello, la anexión del este de Ucrania en una nueva versión de la guerra que, a diferencia de una invasión militar clásica, o una guerra de frentes, se conoce como guerra híbrida que es una combinación de estrategias militares con operaciones de inteligencia, amenazas y presiones que entran dentro del concepto de guerra psicológica sobre la población a invadir hasta captar su voluntad.

La respuesta de Occidente (EEUU) ha sido el despliegue del “escudo antimisiles” en Europa, lo más próximo a las fronteras rusas, con un coste total de 59.000 millones de dólares, lo que será sin duda el inicio de una nueva carrera de armamentos, en respuesta a las acciones militares rusas y la modernización de su armamento.

         Alabé en estas mismas páginas (“Regreso a Palmira”) la rapidez y eficacia de las Fuerzas Armadas rusas en la reconquista de Palmira, lo que permitió el regreso de más de tres mil familias y las labores de reconstrucción de hospitales y prestación de ayuda humanitaria, aunque también destacaba que Putin está utilizado esta guerra para probar sus nuevas armas.

         El autogolpe del Presidente turco Erdogan, con miles de detenciones y ya veremos si ejecuciones; el inacabable conflicto turco - kurdo; la guerra civil siria entre las tropas regulares de Al Assad (amigo de Occidente hace nada y ahora terrible enemigo a eliminar) y los guerrilleros rebeldes, apoyados los primeros por Rusia y los segundos por los EEUU; y la guerra de todos contra el DAESH, hacen muy difícil, sino imposible, siquiera un “alto el fuego” temporal que alivie la situación desesperada de la población civil, la que se ha visto obligada a huir a Europa como refugiados o la que permanece en ciudades como Mosul y Alepo, sufriendo los diarios bombardeos.

         Los millones de refugiados que logran llegar a Europa, más los miles que mueren en el Mediterráneo o las víctimas directas de los bombardeos de unos u otros, para vergüenza de los dirigentes del primer mundo, (ese que llamamos desarrollado y cuyo desarrollo es solamente tecnológico, habiendo retrocedido y abandonado sus referencias morales y éticas), que son incapaces de llegar a un mínimo acuerdo que permita salvar vidas de los inocentes, abrir pasillos seguros que permitan salir a los civiles, que posibiliten la llegada de ayuda humanitaria, que todas las partes respeten los “alto el fuego” que se acuerden y que estos sean tan amplios como sea necesario parando un vergonzante genocidio del que todos son culpables, pero de forma especial quienes tienen en su mano el alivio o la solución a tanto sufrimiento, las grandes potencias cuyos intereses económicos, de influencia en la región, o de proyectos de gaseoductos en la zona, son su principal motivación.

         Millones de seres humanos, la población civil de esos países en guerra solo tiene dos salidas: permanecer en sus países sufriendo bombardeos, sin alimentos ni asistencia médica y sometidos a los terroristas, o jugarse la vida intentando llegar a Europa, donde no son bien recibidos y están a meced de las mafias que los explotan o los conducen a una muerte segura.


jueves, 6 de octubre de 2016

CEGUERA POLÍTICA

Publicado en el diario La Razón el jueves 6 de Octubre de 2016                


             

                                  
                    
Cuando se inició este largo y tedioso proceso de elección general tras elección general, rondas sucesivas de consulta de SM El Rey, salpimentadas con elecciones andaluzas, primero, y gallegas y vascas, últimas por ahora, después, había la conciencia colectiva de que se presentaba una magnífica ocasión de acometer las reformas constitucionales necesarias.

El hecho de que ningún partido obtuviera mayoría absoluta obligaba a pactos de gobierno y con la radicalización de los partidos regionales, fundamentalmente los catalanes, la formación de la gran coalición de los partidos constitucionalistas, PP, PSOE y Ciudadanos iba a permitir acometer todas las reformas y pactos de Estado pendientes sobre cuestiones tan importantes como la Educación, la Justicia, las pensiones o las leyes que regulan las relaciones laborales.

Esto, que muchos españoles vimos como la gran oportunidad, entre otras cosas porque cumplía con las mayorías exigidas por la propia Constitución para su reforma, parece que muy pocos políticos consideraron de igual manera. A pesar de la dura campaña electoral y de las líneas rojas que algunos líderes políticos establecieron, a pesar de las duras descalificaciones personales, una vez celebradas las elecciones y a la hora de formar un gobierno, se esperaba una altura de miras, un considerar en primer lugar el bien común de todos los españoles, un poner los intereses de España por delante de los del partido o personales.

Lo que realmente ha sucedido todos los españoles lo sabemos y sufrimos, el bochornoso espectáculo de un PSOE dividido al cincuenta por ciento entre los seguidores y detractores de un líder de perfil muy bajo, un PP que desaprovechó la mayoría absoluta para hacer reformas importantes consensuadas, para haberse olvidado de la prepotencia y las faltas de consideración hacia sus electores, para haber acertado con una política de comunicación más cercana y amplia, perseguir a sus propios militantes corruptos y desmarcarse de ellos, implantar la transparencia y democratizar el partido.

Solamente Ciudadanos, que propuso desde el principio la gran coalición, sin interés en participar directamente en el gobierno que se formase, luchó por conseguirlo y una vez desechada por PSOE y PP, fue capaz de firmar con unos y otros unos acuerdos coincidentes en más de cien puntos con ambos partidos. ¿No hubiera sido una buena base para el entendimiento entre los dos partidos mayoritarios?

¿Es que no saben que ningún partido en solitario o coalición de derechas o izquierdas por si sola tiene posibilidad de llevar a cabo las reformas que prometen? Mayorías que, para su seguridad, establece la propia Constitución. ¿Es que están todos ciegos o no conocen el largo y proceloso camino que se requiere? ¿A qué viene prometer cambios constitucionales, como convertir a España en una federación, sin tener mínimamente asegurado el acuerdo con los demás partidos?

Era momento de consensos, de acuerdos, de remar todos en el mismo sentido y lo han convertido en una lucha encarnizada por el poder, iniciada con insultos, negativas al diálogo, líneas rojas, escándalos de corrupción y descalificaciones. Pobre España, no se merece los políticos que tiene.