martes, 2 de febrero de 2016

EL ENEMIGO COMÚN

Publicado en el diario La Razón el martes 2 de Febrero de 2016                                

               Tan antiguo como la humanidad, cuando una asociación, grupo o país tiene graves problemas internos, la solución más sencilla y eficaz es buscar un enemigo externo al que todos vean como tal.
         La Venezuela de Chaves lo encontró y explotó con mucho éxito en el “imperialismo yankee”, pero los acuerdos de EEUU con Cuba, su mejor y más fiel aliado hasta el momento,  han hecho rectificar a Maduro, que ha encontrado rápido sustituto como causa de todos sus males en la España de Rajoy, actuales protagonistas de sus frecuentes soflamas.
         Culpar al “enemigo exterior” de todos los males que no son capaces de solucionar, es una forma de tratar de convertirlo en “enemigo común”  y, teniendo un enemigo común la unidad está conseguida, al menos de la mayoría “apesebrada”.
         Ejemplos en el mundo son abundantes y variados, hasta en el deporte, del futbol sin ir más lejos, donde los fanatismos son quizás más viscerales, basta que dos equipos tengan el mismo “enemigo común” para que se produzca la unidad y camaradería entre ellos. No es necesario poner nombres.
         Se está viendo ahora con el PSOE de Pedro Sánchez, más dividido que nunca, con los barones y algunos presidentes de comunidades por un lado, la ejecutiva del secretario general por otro y me temo que las bases sin saber a qué carta quedarse. El partido pierde votos a cada convocatoria electoral en un declive sin freno.
         En la última, por ahora, elección parlamentaria, el aliento de Podemos en el cogote es ya un vendaval de solo trescientos mil votos, o sea casi en el empate. El panorama es desolador, aunque el optimista Pedro Sánchez haga declaraciones como si realmente hubieran ganado, quizás pensando que el que hasta ahora era su único rival, el Partido Popular de Rajoy, trufado de corruptos y ladrones, está lo suficientemente tocado como para ir  a su alcance.
Tanto mirar para la derecha, tanto fijar su punto de mira en Rajoy, quizás le han impedido ver la realidad de un partido antisistema, que ha sabido aprovechar magníficamente los movimientos de protesta ciudadanos, para acercársele peligrosamente.
Pero una cosa le ha salido bien a Pedro Sánchez, y es que nunca falla, el “enemigo común”,  aquel a quien nadie dentro del PSOE le daría ni agua, el Partido Popular y más que el propio partido, aunque también, la figura tan poco atractiva desde el punto de vista de la popularidad como es Mariano Rajoy.
Le ha salido bien. Si en algo ha habido unanimidad absoluta en la reunión del Comité Federal del pasado 30 de enero es en eso, en reconocer que el “enemigo común”, de todo el PSOE, políticamente hablado claro, son los corruptos populares a los que no paran de salirle, oportunamente, casos graves de latrocinio.
En lo demás, los barones socialistas le ha adelantado al mes de Mayo el Congreso Federal al que deberá presentarse de nuevo como candidato a la Secretaría General y esta vez sus rivales internos, que los tiene, muchos y potentes, no se lo van a poner fácil.
A la hora de los pactos, aparte de quedar muy claro y unánime la negativa a pactar nada con el PP, que representa a más de siete millones de españoles, las miras están ahora puestas en Ciudadanos e incluso para Podemos las reticencias son menos, le piden los barones a Sánchez que imponga el programa socialista, con los maquillajes necesarios, para ser aceptados por Podemos y partidos de menor representación.
 Y en cuanto a la propuesta de Gobierno de Podemos, que tanto se apresuraron a presentar en público, como si ya estuviera hecho, con ministerios y vicepresidencia incluidos, nada de nada, hacer valer que, aunque por poco,  (90 – 69) veintiún diputados marcan el liderazgo.
El “enemigo común” les une, pero tanto mirar al PP, no dominan la situación en el resto del hemiciclo y eso les va a dificultar formar un gobierno medianamente estable.
No han querido, desde el principio, saber nada de la gran coalición PP – PSOE - C`s, que parecía la más adecuada, aunque se fijara una legislatura corta y suficiente para proponer y ejecutar los cambios necesarios. Ahora les toca convencer a Ciudadanos para que les dejen gobernar con Podemos, Izquierda Unida, PNV, y las abstenciones de los independentistas. Se me antoja harto difícil que Albert Rivera y su grupo pase por mirar hacia otro lado, dejando el campo libre a Podemos, no lo veo.
Por otra parte, Pablo Manuel Iglesias, está loco por entrar en el Gobierno, pero nada de asuntos sociales, vivienda y esas cosas, lo que quiere es poner a Julio Rodríguez de Ministro de Defensa y tener él mismo, como Vicepresidente, el control del Servicio de Inteligencia (CNI), así que tampoco le va a dar muchas facilidades, pensando, además, que si hay nuevas elecciones  ellos serán los mayores beneficiados.
Rajoy no ha podido reunir los apoyos suficientes, por activa o pasiva, para formar gobierno, pero Sánchez está en parecida situación.
Y mientras nuestros políticos se pelean, los españoles vemos con horror lo poco que les importamos. Ellos a lo suyo.

 

 


2 comentarios:

  1. Lamentable panorama, como dices Jaime. La construcción del enemigo es un síntoma típico del populismo político, que nos aleja de programas serios de gobierno.... Ojalá se convocaran nuevas elecciones y hablara el pueblo español para ver cómo reaccionaría ante esta situación...pero son los líderes que dicen hablar en nombre de dicho pueblo quienes nos pueden conducir a la deriva y al disenso... Justo el objetivo contrario que se persigue en democracia: el consenso

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  2. En el momento actual la gran coalición sería lo deseable. Pero...¿Un hombre un voto? Con tanto descerebrado como abunda por ahí. Unas nuevas votaciones no haría más que empeorar las cosas..

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