viernes, 25 de diciembre de 2015

DEMOCRACIA IMPERFECTA

                 Publicado en La Razón el viernes 25 de Diciembre de 2015

               Llámenme lo que quieran, no voy a defenderme, pero nadie me va a convencer  de que cuando citamos interesadamente la frase de Winston Churchill en su discurso del 11 de noviembre de  1947, en la Cámara de los Comunes : “La democracia es el menos malos de los sistemas políticos”, omitimos, también con intención aviesa la frase completa: "De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando."


Gobierno de la mayoría, sería la definición clásica y generalmente admitida como correcta, sin embargo la historia nos enseña con dramáticos casos  prácticos que esto no siempre es así, es más no debería ser así por las terribles consecuencias que a veces ocasiona.

        “Hitler era un orador potente y cautivador que atraía a un gran séquito de alemanes desesperados por un cambio. Les prometió a los desencantados una mejor vida y una nueva y gloriosa Alemania. Los nazis apelaban especialmente a los desempleados, los jóvenes y a las personas de la clase media baja (propietarios de pequeñas tiendas, empleados de oficina, artesanos y granjeros).

        El ascenso al poder del partido fue rápido. Antes de que la depresión económica golpeara, los nazis eran prácticamente desconocidos, y habían ganado apenas el 3 por ciento de los votos para el Reichstag (parlamento alemán) en las elecciones de 1924. En las elecciones de 1932, los nazis ganaron el 33 por ciento de los votos, más que cualquier otro partido. En enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller, el jefe del gobierno alemán, y muchos alemanes creyeron que habían encontrado al salvador de la nación”.

         Le decía no hace mucho el locutor Carlos Herrera a Pablo Iglesias: “Para mentir mejor hay que leer un poco más” y es que la historia es tozuda y se empeña en enseñarnos constantemente. Su desconocimiento nos condena irremisiblemente a repetirla, para lo bueno o para lo malo. Lo peor es que la incultura se enseñorea de nuestro país de forma tan alarmante que causa pavor lo que puede pasar. Los índices de fracaso escolar, de abandono de estudios, la falta de conocimiento que sobre cualquier cosa exhiben muchos jóvenes españoles en encuestas o simpes concursos televisivos dan miedo.

         Platòn y Aristóteles abogaban, en primer lugar, por el “gobierno de los mejores” de los sabios (“aristos”), ancianos, filósofos, los más preparados. El problema radica en definir quiénes son esos “mejores”, aunque más que la definición, sería la aceptación por los demás, los ignorantes, los no preparados que, forzosamente serán siempre mayoría.    

           De ahí deviene el “gobierno de la mayoría” como ahora definimos a la democracia, aun sabiendo que el sistema tiene múltiples fallos y que nos ha llevado y nos lleva a situaciones difíciles que en ocasiones solo se han resuelto con el recurso a la violencia.

        Una empresa, un ejército, un iglesia no son dirigidas de forma democrática sino por aquellos que acreditan un mayor nivel de conocimientos, un mejor equilibrio emocional, unas cualidades humanas que le hacen acreedor de respeto y admiración. El reconocimiento de  una superior preparación que le permite dirigir a un colectivo.

         Una nación es algo más importante y debería requerir unos “directivos” reconocidos por la mayoría como los mejores, los más carismáticos, mejor preparados, de más consolidadas convicciones y conocimientos. Pero no es así.  Desgraciadamente para todos nosotros, no es así. No elegimos a los mejores ni nuestro voto es un voto de calidad, nuestro voto, y nos enorgullecemos de ello como si fuera el sumun de la democracia, es que el voto de un chico de 18 años, que quizás en su vida se ha interesado lo más mínimo por la política ni ha vivido experiencias que le hayan podido ayudar a formarse una idea de lo que está en juego en cada votación, ese chico de 18 años vota libremente, faltaría más, quizás a quien mejor le cae, al más simpático, a quien su intuición le aconseja.    

     A su lado, en la misma fila aguardando su turno, un anciano que ha vivido mil experiencias, que ha tratado y conocido de cerca a algunos políticos, que ha visto los engaños, los aciertos, las dificultades, y todo tipo de vicisitudes en la vida política del país, tiene ya en el sobre la papeleta con su voto. Pronto se confundirán en la urna ambos votos y nadie sabrá nunca a  quien corresponde cada una.     “Para mentir mejor hay que leer un poco más”, decía Carlos Herrera en una acertada frase, pero cierta hasta un determinado punto. Si quien oye desconoce tanto como el que habla, ¿Qué más da que sea vedad o mentira? ¿Cuantos oyentes se tragaron que en el 1977 Andalucía había votado en referéndum su permanencia en España? Pues muchos, millones que no tienen ni la menos idea de lo que pasaba en la España de la transición ni se han preocupado en saberlo. Y ¿todos los votos valen igual? Pues así estamos, camino del caos.



miércoles, 9 de diciembre de 2015

MENTIRAS ARRIESGADAS

Publicado en el diario La razón el miércoles 9 de Diciembre de 2015

         En mi columna del Diario de Cádiz del pasado sábado 5 de diciembre (“Puedo prometer y prometo”) comparaba las promesas electorales de políticos de hace unos años, como Adolfo Suarez, Luther King, o Anguita, tan distintos y distantes, y lo que para ellos significaban, siempre arriesgadas, siempre complejas y difíciles de cumplir, pero en las que creían y por las que estaban dispuestos a luchar para lograrlo, al lado de las vacías “mentiras arriesgadas” de ahora en las que ni ellos mismos creen, y si creen saben muy positivamente que, esta vez, no dependerá de ellos solos, sino de los acuerdos a los que lleguen con otros partidos.
         Echaba de menos en los programas de hoy las propuestas de Pactos de Estado para la Educación, la Justicia o la reforma constitucional, que alguno propone, pero que la incertidumbre de acuerdos posteriores les obliga a concretar lo menos posible, dejando la puerta abierta a posibles negociaciones, no se sabe muy bien con quien y ni siquiera si habrá opción para llevarlas a cabo.
         En esas estábamos cuando el llamado “debate decisivo” ha venido a enturbiar aun más las aguas preelectorales. NI debate ni mucho menos decisivo: un aburrimiento. Forzaron a los representantes de los cuatro partidos, que según las encuestas tienen alguna posibilidad de gobernar, a estar dos horas de pié, sin siquiera el apoyo de un atril. Postura incómoda a todas luces que uno trataba de distraer con un bolígrafo, el otro tocándose constantemente la chaqueta, la otra de brazos caídos…ni hecho a propósito (a lo peor si) para que estuvieran más pendientes de la imagen que de lo que iban a escuchar o decir.  Los cuatro estuvieron muy por debajo de lo habitual. Flaco favor les han hecho.
         Ese tipo de debate, sin casi opción a una réplica documentada a exhibir en el momento oportuno (solo Rivera sacó una portada de un diario y una especie de gráfico con porcentajes de parados con gobiernos de PSOE y PP) permite, como así ocurrió, la proliferación de mentiras sin réplica, como el supuesto referéndum  “para la integración de Andalucía en España” de 1977 puesto como ejemplo por Iglesias de lo que debería hacerse en Cataluña, mostrando una ignorancia increíble en alguien que pretende dirigir a este país. Y así algunas cifras de paro o de contratos temporales absolutamente manipuladas a sabiendas o con referencias porcentuales falsas.
         Pablo Iglesias miente mal, se le nota demasiado, pero no le importa, su público se lo cree todo. Con motivo de la fiesta nacional del 12 de Octubre pasado, dijo tal cantidad de sandeces y de tal calibre que el locutor Carlos Herrera, le dijo: “Para mentir mejor hay que leer un poco más”. Nadie se lo recordó en el “debate decisivo”. 
         Menos mentiras, menos cifras falseadas o sacadas de contexto, menos “y tú más” y más claridad de propuestas y posibilidades reales de llevarlas a cabo. Concreten, digan de una vez en que creen, que es lo que pueden prometer y prometen, o al menos estén convencidos y dispuestos a luchar por conseguirlo.
         Modificaremos la Ley Electoral, la Ley de la Reforma Laboral, la de Educación, la del aborto, la de la Justicia, suprimiremos las diputaciones, cambiaremos esa inútil cámara llamada Senado, modificaremos la Constitución del 78, o directamente abriremos un nuevo periodo constitucional, una segunda transición…y toda las promesas arriesgadas que quieran, pero ¿alguien sabe, algún elector conoce, en que van a consistir esos cambios? ¿Cuáles son las líneas maestras de esos proyectos? ¿A dónde nos quieren llevar? Y sobre todo: ¿Con quién lo van a acordar?
         ¡Que poca seriedad!. Alguno se empeña en hacer de España un Estado Federal, ignorando ( o mintiendo a sabiendas) que la federación la forman varios estados que acuerdan unirse en una federación o confederación. Pues bien ¿de qué estados estamos hablado? ¿Cataluña se federa sola?, ¿con España?, ¿con Murcia, Andalucía, Cantabria o Navarra? ¿Y alguien ha preguntado a estas comunidades si estarían dispuestas a hacerlo? ¿Y qué pasaría con las que no quisieran?  
         No pretendo hacer una caricatura de tema tan serio, es que, sencillamente, en plena campaña electoral no sé a qué juegan nuestros políticos. Ya sé que hoy las elecciones las gana el populismo, la popularidad o la credibilidad que los votantes quieran conceder a los líderes, pero ¿no sería conveniente, a la espera de una Ley Electoral que acerque a electores y elegibles, una mayor claridad en las propuestas, una cierta garantía de viabilidad dimanada de un amplio consenso y, sobre todo, un convencimiento pleno y entusiasta de los proponentes?
         Hasta ahora, lo más a lo que llegan algunos es a criticar duramente lo hecho, pero sin dar o proponer alternativas. En otros casos se limitan a los enunciados, sin hacer gala de un proyecto ilusionante, desmenuzado para ser fácilmente entendible y no esas promesas incumplibles hechas solo para satisfacer a quienes les escuchan o interpelan en ese momento.
         Que los “escuchantes” son jubilados, pues nada, no se bajarán sino que se subirán las pensiones, nada de copagos farmacéuticos, y casi quitar el injusto IRPF que grava por segunda vez los mermados ingresos generados por toda una vida de trabajo y que en su día ya contribuyeron  a las arcas públicas.
         Si son estudiantes, pues se bajan las tasas, se aumentan las becas…
         Si autónomos (soporte imprescindible de nuestra economía y fundamentales  a la hora de crear empleo), pues se les promete rebajar las cuotas o incluso su exención.
         Si se está ante un público adecuado, que lo que les gusta es oír que se va a cobrar el IBI a la Iglesia Católica, suprimir la enseñanza concertada y dos huevos duros, pues nada, se promete la revisión del Concordato Iglesia – Estado Español de 1953, ya modificados por los Acuerdos del 7 de enero de 1979, en el que se consagra la separación de la Iglesia y un estado no confesional, pero, sin tener en cuenta, sin decir, cuántas instituciones culturales, deportivas y de todo tipo están exentas del pago del IBI por los inmuebles que poseen, sin decir el ahorro que para las arcas del Estado (los bolsillos de todos los españoles) suponen los miles de alumnos a todos los niveles de enseñanza, incluida la universitaria, los centros concertados o privados, los hospitales atendidos por órdenes religiosas, Cáritas, Manos Unidas y otras obras sociales que convierten a la Iglesia Católica en la mayor ONG del mundo.
         Respecto a Cataluña, las promesas son, si cabe, aun más arriesgadas y de difícil cumplimiento. Pretenden contentar a un mismo tiempo al 52 por ciento no independentistas y al 48 por ciento que lo son, como si hubiera otra salida que el cumplimiento estricto y riguroso de las leyes en vigor, y más tarde, si pueden, y consiguen el consenso necesario, que las cambien, pero no prometan lo que no depende de ellos.
         En definitiva, terminaba mi “Puedo prometer y prometo”, con una reflexión personal: ahora más que nunca, desde el advenimiento de esta democracia, hay que pensarse mucho el voto, hay que tratar de ver, de intuir,  lo que será el día después del 20D, los pactos y alianzas posibles, las obsesiones de unos y otros, las líneas rojas tan de moda, que no se sabe muy bien para qué sirven y cuando procede saltarlas si más,….Nos jugamos mucho los españoles. Suerte España.





miércoles, 25 de noviembre de 2015

¡ NO EN MI NOMBRE !

 Publicado en el diario La Razón el miércoles 25 de Noviembre de 2015


         La guerra preventiva (o ataque preventivo) es aquella acción armada que se emprende con el objetivo (real o pretextado) de repeler una ofensiva o una invasión que se percibe como inminente, o bien para ganar una ventaja estratégica en un conflicto inminente. Aunque se suele presentar como forma de autodefensa, la legitimidad de la guerra preventiva es objeto de intensa disputa, sobre todo por la dificultad de ponerse de acuerdo acerca de si la amenaza es real y, caso de serlo, de si se trata de un peligro inminente que justifique el ataque, o bien se utiliza como pretexto para atacar primero.
En su enfoque clásico, la autodefensa quedaría restringida a una respuesta a un ataque armado, de acuerdo con el artículo 51 de la Carta de la Naciones Unidas
Hasta aquí lo que se entiende como una acción preventiva y lo que sería una acción de autodefensa, en un contexto de guerra declarada o inminente. Lo que podríamos equiparar al estado actual en prácticamente todo el mundo, salvo contadas excepciones. La amenaza y las acciones armadas (Irak, Libia, Siria…) o terroristas (USA, España, Francia, Túnez…) no son inminentes sino reales y actuales, ninguna acción armada sería pues preventiva sino que entraríamos de lleno en lo que el mencionado Art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas define como autodefensa.
Al margen de definiciones, los acuerdos tomados por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o de organismos dirigentes de Instituciones como La Alianza Atlántica o la unión Europea, obligan, por los acuerdos firmados o por las normas constituyentes, a la defensa conjunta de los miembros atacados por un enemigo externo.
El terrorismo yihadista, como triste fenómeno relativamente nuevo, al menos con la virulencia, crueldad y  ensañamiento con que está actuando, no se contempla en Tratados o Cartas fundacionales, son pues, están siendo, los Organismos dirigentes los que toman esos acuerdos de autodefensa conjunta y coordinada, legitimando tales acciones.
Pero España sigue siendo diferente, como en aquel acertado eslogan turístico del franquismo “Spain is different”, y lo somos para peor. Nosotros tuvimos una tragedia, el 11M de 2004, superior en número de víctimas mortales y heridos a la de hace unos días en París y el comportamiento de políticos, medios de comunicación y ciudadanos, entre ambos países, no resiste la más mínima comparación. No es necesario insistir en lo que es de dominio público, sin embargo, si creíamos que lo habíamos visto todo, aun nos aguardan nuevas sorpresas. Innecesarias y rechazables, pero sorpresas al fin.
Resulta que habían estado mucho tiempo callados, se les echaba de menos, se les añoraba, pero para tranquilidad de los ciudadanos aun están ahí. Los vimos posando en nutridas fotografías con el simpático gesto del dedo en la ceja, los hemos visto en las entregas de los Premios Goya con unas pacifistas pegatinas con un “No a la Guerra”,  incluso en el Festival de cine de San Sebastián, reivindicando el pacifismo, la no violencia, el mandamiento cristiano de “No matarás”, pero, seguramente por olvido, jamás se han manifestado en contra del terrorismo etarra (ni en San Sebastián), o al lado de las víctimas de ese terrorismo o cualquier otro, o cuando “esos chicos de la gasolina” en definición de Arzallus, cometían las atrocidades con las que han sobrecogido a todos los españoles durante cuatro décadas.
Ahora, en esta “manifestación preventiva” según definición de más arriba, el eslogan es también atractivo y sugerente: “No en mi nombre”. No está muy claro pero todo parece indicar que se refieren a una posible, probable, obligada por acuerdos internacionales y consenso nacional, intervención de las Fuerzas Armadas españolas en el conflicto contra el DAESH, en defensa, “autodefensa” contra el terrorismo yihadista.
Francia pedirá, si no lo ha hecho ya, la participación de sus socios europeos en esta guerra en defensa de nuestra civilización y las vidas de nuestros compatriotas, que, por si no se han dado cuenta estos chicos tan distraídos, está seriamente en peligro.
El acontecimiento, en forma de marcha por la paz, la libertad, los derechos humanos (de los terroristas) y todas esas bonitas y atractivas frases que se les ocurren, tendrá lugar en Madrid el sábado 28 de Noviembre y ya anuncian su presencia, el Kichi, alcalde Cádiz, Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, Pablo Iglesias, el líder carismático de Podemos y candidato, nada menos, que a la Presidencia del Gobierno, y, naturalmente los Barden, Llamazares, y algunos actores y actrices españoles del grupo de la ceja.

¡No en mi nombre!, suena bien, si detrás hubiera una causa verdaderamente justa, pero no es el caso, por desgracia para España. Estos sí que son diferentes y raros.   

domingo, 15 de noviembre de 2015

ESTADO DE EMERGENCIA

Publicado en el diario La Razón, el  sábado 14 de Noviembre de 2015

    “El estado de emergencia o de excepción es uno de los regímenes que puede dictar el gobierno de un país en situaciones excepcionales.
Este estado de emergencia se dicta, generalmente, en caso de perturbación de la paz o del orden interno de un Estado, ya sea a consecuencia de catástrofes, brotes de enfermedades contagiosas, graves circunstancias políticas o civiles que afectan e impiden la vida normal de una comunidad, región o país.
Durante este llamado régimen de excepción, el gobierno se reserva el poder de restringir o suspender el ejercicio de algunos derechos ciudadanos. Los derechos restringidos pueden ser los relativos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio, la libertad de reunión y de tránsito; en los sistemas democráticos, la Constitución prevé un papel del Parlamento en su convocatoria y en su conclusión. Durante ese estado las fuerzas armadas de un país pueden asumir el control de orden interno
         Hasta aquí lo que se entiende por “Estado de Emergencia” en un país con un régimen democrático en el que las leyes aprobadas en las cámaras parlamentarias regulan quien o que organismo puede declararlo y la aplicación total o parcial en todo el territorio o parte de este, e incluso si se aplica en todos sus términos o solo en algunos de ellos.
         En diciembre de 2010, el Gobierno Socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, por primera y única vez en la democracia, por ahora, decretó el Estado de Emergencia o de Alarma para atajar la situación creada por las huelgas de controladores aéreos que obligaron a cerrar el espacio aéreo, la militarización de los controladores y la intervención de controladores y mandos del Ejército del Aire.

         El 11 de marzo de 2004, se produce en Madrid el mayor atentado terrorista en Europa, con 193 muertos y 1.859 heridos, atribuido a una célula yihadista, aunque, a día de hoy, la opinión pública desconoce quiénes fueron los instigadores y planificadores del atentado y mucho menos el objetivo que perseguían a solo tres días de unas elecciones generales, y pese a haberse celebrado un juicio cuya sentencia, 65/2007,  fue recurrida ante el Tribunal Supremo que, a su vez, en sentencia numero 503/2008, recoge que, “aunque la reivindicación de la autoría de los atentados presenta una dependencia ideológica respecto a Al Qaeda, no aparece relación alguna con otros grupos o dirigentes de esa organización, por lo que se considera que esa célula no dependía de ningún grupo terrorista, pudiendo ser identificada, a efectos penales, como grupo terrorista independiente.

El Gobierno de Aznar, sorprendido primero y desconcertado más tarde, no supo reaccionar, no supo gestionar una situación tan grave, no se atrevió a declarar el más que justificado Estado de Emergencia, suspendiendo la celebración de unas elecciones generales absolutamente condicionadas por tan grave suceso.

No sé cómo evolucionará el llamado “procés” catalán por la independencia de aquí al 20 de diciembre. Tal como se están desarrollando los acontecimientos es casi seguro que el Tribunal Constitucional declare la ilegalidad de la declaración aprobada en la mañana del lunes 9 de Noviembre en el Parlamento catalán. De que el Parlamento catalán acate el dictamen de Constitucional o no, dependerán los pasos a dar por el Ejecutivo Español que cuenta con el apoyo sin fisuras de los principales partidos políticos españoles.

Ojalá me equivoque, pero si, como se ha anunciado, el Parlamento catalán inicia la aprobación de leyes de “desconexión” con el Estado Español o, dicho de otra forma, de construcción del Estado Catalán, como la Hacienda pública, la Seguridad Social o las negociaciones de la deuda, la situación general de España no sería la más adecuada para la celebración de unas elecciones generales.

Ya de por sí, sin más aditamento, las próximas elecciones van a ser de una importancia crucial para el futuro de nuestro país, con una “segunda transición” en juego, con posibles cambios en leyes tan importantes como la electoral, laboral, educación, de la justicia o incluso de la propia Constitución.

Se da, además, por primera vez, la circunstancia de tres partidos con claras posibilidades de gobierno, unas elecciones muy reñidas con nuevos actores en escena. La presión añadida de una situación tensa, o muy tensa, en Cataluña (que también vota en las generales y es la segunda comunidad, tras Andalucía, en número de votantes) condiciona de forma determinante el clima electoral y sus resultados. No se si no será, otra vez, conveniente y necesaria la declaración del “Estado de Emergencia” cuyo objetivo no es otro que tomar el control de una situación crítica para llevarlo de nuevo a la normalidad.

Retornados a la normalidad celébrense cuantas elecciones sean necesarias, incluidas nuevas elecciones en Cataluña que recompongan su panorama político, pero en un clima adecuado, lejos de las “graves circunstancias políticas o civiles que afectan e impiden la vida normal de una comunidad, región o país” que, como hemos visto más arriba, definen las circunstancias en que puede o debe declararse el “Estado de Excepción”.


 

domingo, 1 de noviembre de 2015

LOS ERRORES SE PAGAN

    Publicado en el diario La Razón el domingo 1 de Noviembre de 2015

El pasado 26 de Octubre, el ex Primer Ministro británico Tony Blair, se disculpó, en unas declaraciones, del error cometido en 2003 cuando tropas norteamericanas y británicas invadieron Irak y derrocaron al tirano Saddam Hussein.
Antes, el ex Presidente norteamericano, George Bush admitió que el mayor y más grave error de su mandato fue “creer que había armas de destrucción masiva en Irak”, achacando este error a un informe de los Servicios de Inteligencia norteamericanos.
Altos funcionarios de la Casa Blanca afirmaron, en momentos antes de la invasión del 20 de marzo de 2003, que Irak contaba con los elementos y la tecnología necesaria para construir armas nucleares y que poseía un amplio arsenal de armas químicas.
El único hecho cierto, el único precedente, era el bombardeo con armas químicas que el 16 de marzo de 1988 llevó a cabo la aviación iraquí sobre la ciudad kurda de Halabja. En ninguna ocasión posterior a este ataque realizado con una mezcla de gas nervioso y gas mostaza informes de inteligencia confirmaron la existencia de arsenales de este tipo de armamento en Irak.
En ningún informe de inteligencia, incluido el esgrimido por Bush y Blair para justificar la invasión de Irak y que fue desclasificado en marzo pasado, se afirma nada de eso, más bien al contrario, lo que literalmente asegura el informe es que “Saddam no tenía suficiente material para fabricar ningún tipo de arma nuclear” y nada decía sobre los supuestos arsenales de armas de destrucción masiva.
La crudeza de la guerra, que no terminó hasta 2010, ocasionó miles de muertes entre los invasores y los iraquíes, civiles y militares, pero hay una consecuencia directa de esta guerra, junto con la ingenuidad occidental hacia las llamadas primaveras árabes de 2010, que es el nacimiento y expansión del Estado Islámico.
Por cierto que aunque en España, en determinados sectores sociales, no interese oír ciertas cosas, hay que repetir una vez más lo exiguo de la participación española, apenas 1.219 soldados, y el carácter de ayuda humanitaria con la presencia de un buque hospital en Um Qars, cerca de Basora.
Todos nos equivocamos y las consecuencias de nuestros errores van parejas a la gravedad de estos, pero los errores de los políticos occidentales respecto al mundo árabe son de tal magnitud que forzosamente sus consecuencias también lo son.
Hemos hablado de la invasión de Irak, y de pasada de la equivocada posición de Occidente respecto a las mal llamadas “primaveras árabes” en la que se repitieron errores semejantes, esta vez con Gadafi o Ben Alí como chivos expiatorios. (Para nada defiendo sus regímenes dictatoriales y corruptos, pero ya se ve que no era esa la solución)
 ¿Qué se ha logrado con todo esos errores? ¿Cuál es el estado actual? ¿Cómo se ha creado y desarrollado un problema infinitamente más grave para nuestros países como es el terrorismo yihadista o las emigraciones masivas de refugiados que huyen de guerras de una crueldad como no se recuerda?
Ahora, Occidente, con EEUU y Gran Bretaña liderándonos, se sigue equivocando siendo tan pusilánime en su intervención en Siria, ocasión aprovechada por Rusia para ocupar una posición hegemónica en la zona.
La presencia decidida y eficaz de Rusia, que ya ha logrado éxitos militares importantes, ha empujado a los norteamericanos a intervenir por tierra, aunque casi de forma testimonial, logrando la liberación de 70 kurdos secuestrados por el Estado Islámico en una acción de fuerzas especiales que se ha cobrado la primera víctima americana en este conflicto.
Equivocarse gravemente tantas veces no puede hacer sino empeorar la situación, sin lograr el doble objetivo de neutralizar la amenaza terrorista para nuestros países y pacificar los que sufren más directamente esta guerra del mundo contra el yihadismo. El temor a nuevos y graves errores tiene ahora maniatados a norteamericanos y europeos. Unas veces se pasan y otras no llegan. Habría que conocer los informes que los Servicios de Inteligencia y los mandos militares les proporcionan y si, como en el caso de Irak, nada tienen que ver con las decisiones políticas que luego toman,…si es que toman alguna.
Tres militares españoles han muerto por España al caer el helicóptero en el que se adiestraban para defender a sus compatriotas de estas amenazas. Descansen en paz


miércoles, 14 de octubre de 2015

LA ENCRUCIJADA TURCA

Publicado en La Razón digital el Miércoles 14 de Octubre de 2015

   
          Una vez más, la indecisión y la falta de acuerdo entre los dirigentes políticos occidentales, vuelve a empeorar la situación en esta III Guerra Mundial, como la denominó el Papa Francisco, que el mundo entero libra contra unos fanáticos asesinos, iluminados por no se sabe qué dios vengador, dispuestos a exterminar al resto de la humanidad.
         Putin ha dicho que no espera más a los indecisos Obama y Cameron y ha iniciado una serie de ataques aéreos contra las posiciones ocupadas por los yihadistas del DAESH de especial virulencia y con aviones tripulados, nada de drones teledirigidos, cuya eficacia se cuestiona frecuentemente en los propios informes norteamericanos.  
         La entrada en el conflicto de Turquía ha venido a complicar más el escenario. La complejidad de la situación en este país, miembro de la OTAN, viene dada de la existencia de un conflicto interno que pasa sucesivamente por fases de negociaciones  y acciones de guerra civil, unos, los kurdos, mediante atentados en ciudades turcas y los otros, el gobierno turco, bombardeando las posiciones del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistan) que lucha por su independencia.  
         El embajador turco en Madrid, declaraba recientemente: “El enemigo es el terrorista, se llame Estado Islámico o PKK. No estamos combatiendo a los kurdos, estamos combatiendo al PKK”. La cuestión es que se acercan unas elecciones generales muy importantes, anunciadas para el próximo 1 de noviembre, y la oposición turca, encabezada por Kemal Kilicdaroglu, líder del Partido Popular Republicano (CHP), asegura que el presidente Recep Tayyip Erdogan es capaz de hacer cualquier cosa por retrasar unas elecciones que va a perder, incluido provocar una cruenta guerra civil.
         De hecho, como admite el embajador turco en Madrid, Ömer Önhon, los bombardeos se dirigen a ambos objetivos indistintamente, PKK o DAESH y no hay que olvidar que Turquía cuenta con la tercera flota en aviones de combate de la OTAN, solo por detrás de La Fuerza Aérea estadounidense y la  Royal Air Force británica, lo que augura autenticas  masacres en el Kurdistán.
         Erdogan no se hubiera nunca atrevido a bombardear a los kurdos de manera tan intensa como lo hizo el pasado 8 de septiembre, pero la lucha contra el yihadismo le sirve de coartada: “El enemigo es el terrorista, sea del PKK o del DAESH” bien claro lo tienen. Tratando de evitar lo que supone una auténtica masacre, el PKK ha declarado un “alto el fuego” unilateral hasta la celebración de las elecciones, pero, de momento es solo unilateral.
         Nunca ha sido fácil. La situación interna turca siempre se ve complicada por la presencia de kurdos en su territorio. Son entre 55 y 60 millones de personas, aproximadamente un 45 % de los cuales vive en Turquía, un 25 % en Irán, otro 25 % en Irak y un 5 % en Siria y sus frentes de lucha no son solo los turcos, no olvidemos los ataques con gas de marzo de 1988 realizados por Irak contra la ciudad  kurdo-iraquí de Halabja y que causaron más de 5.000 muertes.
         Es Estado Islámico también ha empleado gas mostaza en sus ataques a los kurdos en Mosul, lo que introduce un nuevo factor en el conflicto. Coches bomba y terroristas suicidas yihadistas han empezado a utilizar armas químicas. En efecto, los tratados internacionales que prohíben el uso de estas armas no van con el DAESH, y que estén en posesión de estas armas supone una nueva e importante amenaza. No perdamos de vista su uso, limitado, de momento.
         Que Estados Unidos e Inglaterra no quieran negociar con Al Assad, frente a la postura rusa de decidida ayuda al líder sirio en su lucha contra el Ejercito Libre Sirio (ESL) y, de paso, contra los yihadistas, ha posicionado a Rusia en situación de ventaja sobre la Unión Europea y Estados Unidos. Cuando llegue la Paz, ¡Ojala sea pronto!, aunque lo dudo mucho, Rusia será la potencia hegemónica en la zona.
         Me gustaría terminar aportando alguna idea positiva sobre la encrucijada turca, sobre posibles soluciones para llegar lo antes posible a una estabilidad, siempre precaria, pero al menos que permita unos ciertos niveles de convivencia, pero, turcos, kurdos y yihadistas forman una explosiva mezcla que solo trae muerte y destrucción. Allí luchan todos contra todos, de momento tres facciones, pero, como país de la OTAN, Turquía puede solicitar ayuda a este organismo si los ataques yihadistas traspasan las fronteras. Esto aun puede empeorar, y es solo una parte del problema.
        Razón tiene el Papa Francisco. A ver si los líderes políticos occidentales dejan de mirarse el ombligo, antes de que sea demasiado tarde, y se deciden a terminar definitivamente con los terroristas del DAESH.

lunes, 5 de octubre de 2015

UN PAÍS FRACTURADO

Publicado en La Razón

Al contrario de lo que suelen decir todos los partidos tras unas elecciones, que todos han ganado, es evidente que el pasado domingo 27, todos han perdido, pero sobre todo han perdido los catalanes, la ciudadanía catalana que se ha expresado en las urnas de forma tan dispersa.


         Seis partidos entran en el Parlamento catalán, cuatro de ellos prácticamente igualados en la decena de escaños, la coalición ganadora de Convergencia y ERC, con 62 escaños, muy lejos de los últimos resultados obtenidos por separado, 71, 50 más 21, y sin llegar al 48 por ciento de los votos emitidos. Los únicos triunfadores, Ciudadanos, vuelve a subir de 9 a 25, casi triplicando sus votantes y la CUP que también triplica.

         Casi el ochenta por ciento de los cinco millones y medio (5,5 M) de catalanes con derecho a voto han acudido a la cita, algo más de cuatro millones, de los cuales, los independentistas, (JxSI más CUP), no superan el millón novecientos mil votantes, es decir el 47,8 por ciento, cerca de la mitad de los que han acudido a votar.

Del millón cien mil que se ha quedado en casa o se han ido a la playa, buena parte, una mayoría me atrevería a suponer, son constitucionalistas, porque los independentistas, el millón novecientos mil, esos han ido todos, su motivación es muy superior, han contado con la inmersión política y educativa durante más de treinta años, y cooperación de todos los medios de comunicación catalanes, (convenientemente subvencionados) con editoriales conjuntas y el veto a quienes podían expresar ideas contrarias al independentismo como el socialista catalán Josep Borrell. Por referirme solo al último caso.

Hasta aquí las cifras, que son incuestionables. Otra cosa son las interpretaciones que se hacen de ellas, pero hay algo que, punto arriba, punto abajo, es muy evidente: Los catalanes son independentistas o constitucionalistas al cincuenta por ciento, es decir, un país absolutamente partido políticamente en dos.

No será fácil para Artur Más formar un gobierno mínimamente coherente, al margen de imputaciones, aun contando con el apoyo de la CUP o precisamente por ese apoyo de un grupo radical de izquierdas, antisitema. Convergencia, aun sin Unió, seguía siendo el partido de la burguesía catalana, del empresariado, de las clases altas y medias, que ahora han ido juntos con los republicanos de izquierdas (ERC) y necesitan a los más radicales de la CUP. Una mezcla explosiva, sin duda.

Pero aun en el caso de que lleguen a acuerdo partidos que están en los extremos, unidos por la obsesión del independentismo, saben que tienen enfrente y harán valer sus derechos, a la mitad, al menos, de los catalanes, si es que no empiezan las deserciones en Convergencia, molestos por la presencia en sus filas de tan extraños compañeros de viaje.

Es la peor de las situaciones para todos los catalanes, y el resto de los españoles que observamos impotentes el proceso, la división por la mitad. Eso no tiene posibilidad de componenda. Por ese motivo, el mismo día 27, Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, pedía nuevas elecciones. Ellos suben de elección en elección y Convergencia lleva la deriva contraria. Quién sabe si, tras la experiencia reciente y los posibles pactos contra natura, muchos catalanes de Convergencia terminarán de dar el paso hacia Ciudadanos o demás partidos constitucionalistas. De cualquier forma, difícil de restañar esta fractura de la sociedad catalana. Llevará mucho tiempo y políticas inteligentes, nada de palos de ciego y ocurrencias. ¿Tenemos políticos para eso?

¿La reforma constitucional?… ¡Qué largo me lo fiais! Tiempo tendremos de hablar de ello.

domingo, 20 de septiembre de 2015

AVISO A LOS LECTORES


         ESTIMADOS  LECTORES,  A PARTIR DEL PASADO  SÁBADO  CINCO DE SEPTIEMBRE  (05.09.2015) HE  COMENZADO  A PUBLICAR  MIS  ARTÍCULOS  EN  EL  DIARIO  "LA  RAZÓN".
            LOS ARTÍCULOS DE "LA RAZÓN" SE ALTERNARÁN CON LAS COLUMNAS DEL "DIARIO DE CÁDIZ" QUE SEGUIRÁN PUBLICÁNDOSE TAMBIÉN EN EL BLOG "LA QUINTA COLUMNA" LOS SÁBADOS ALTERNOS.
               PARA SEGUIR LOS ARTÍCULOS DE "LA RAZÓN" TENDRÁN LOS SIGUIENTES ENLACES:

     - http://www.larazon.es/blogs/politica/no-es-pais-para-cuerdos  (LA RAZÓN)
     - http://jr-noespaisparacuerdos.blogspot.com.es/ (BLOG)

                 PARA SEGUIR  LAS  COLUMNAS  DEL "DIARIO DE CÁDIZ"  TENDRÁN LOS SIGUIENTES ENLACES:

     - http://jaime-rochalaquintacolumna.blogspot.com.es/ (BLOG)

                 SI ALGÚN LECTOR ESTÁ INTERESADO EN RECIBIRLOS DIRECTAMENTE  CADA SEMANA DEBERÁ  FACILITARME UNA  DIRECCIÓN  DE  CORREO ELECTRÓNICO.

                        MUCHAS  GRACIAS . SALUDOS
                        JAIME  ROCHA

jueves, 17 de septiembre de 2015

POR FAVOR, PAREN ESTA GUERRA !!!

Publicado en La Razón el miércoles 16 de Septiembre de 2015

          Aunque la fuerza de una imagen, como la del niño sirio ahogado en una playa de Turquía, es de por si suficiente para mover las conciencias de los políticos occidentales, no lo son menos las palabras de otro niño, Nada Nussir, yemení de siete años, que gritaba junto al cadáver de su amigo Abdul Rahman, de solo cuatro años, abatido por un francotirador: “Por favor, paren esta guerra”.
         Nada y Abdul, y millones de niños sirios, libios, yemenís o iraquís  no querían, no quieren abandonar sus países. Ellos y sus padres desearían continuar viviendo una vida en mejores condiciones, sin necesidad de verse obligados a pagar, lo que para ellos son cantidades casi imposibles, a unos mafiosos que, con frecuencia, los dejan abandonados a su suerte, una suerte que en miles de casos acaba con sus vidas.
         Desde la Segunda Guerra Mundial, Europa no  ha vivido un drama humano de estas dimensiones, pero las soluciones, tardías para los miles de muertes evitables ya producidas, son parches que, ni son sostenibles en el tiempo, ni abarca en toda su enorme magnitud el problema.
         En datos facilitados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el número de refugiados y desplazados por causa de las guerras era en 2014 de cincuenta y nueve millones y medio (59,5 Millones) de personas. Muchos millones  a los que no les van a llegar las medidas “generosas” de países europeos con programas de acogida de unos cuantos miles (15.000 en el caso de España).
         Lo grita Nada Nussir con su leve voz apenas perceptible, tan tenue que casi no ha llegado a los líderes políticos mundiales, que reaccionan siempre tarde y mal. Se equivocan una vez más si piensan que, acoger a unos miles de refugiados que han salvado sus vidas de las mafias y meses de viaje sin medios y expuestos a una muy probable muerte , es resolver el problema.
         No diré que no haya que hacerlo, ciertamente el hecho de salvar una sola vida, la del niño sirio Aylan Kurdi, por si sola, hubiera merecido todo el esfuerzo personal y económico de que hubieran sido capaces de disponer. Desgraciadamente y para vergüenza de la humanidad se siguen produciendo muertes evitables.
         El Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, en recientes declaraciones ha cifrado en cincuenta países los que forman la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico (DÁESH), lo que resulta realmente sorprenden cuando cita a países como Gran Bretaña que participa con “media docena de cazas” limitando los bombardeos a los objetivos en Irak, pero no en Siria, Francia dos cazas y ayuda humanitaria, España ayuda humanitaria, Alemania armamento para los kurdos, que son los únicos que luchan pie a tierra contra los yihadistas, mientras los turcos les atacan indistintamente a ellos y a los del DÁESH.
         Lo he dicho muchas veces y desde hace mucho tiempo: Los dirigentes occidentales, que se equivocan mucho y gravemente, creyeron que la democracia es exportable a países de centenaria cultura árabe y una muy arraigada religión islámica, potenciaron los derrocamientos de tiranos como Sadam Hussein, Ben Alí, Gaddafi, ya asesinados y lo intentaron con el sirio Al Assad, con quien tendrán que negociar tarde o temprano.
         Los más de 3.000 bombardeos con drones y cazas de los aliados (USA, Jordania, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y, recientemente Turquía) apenas han logrado más que escasos daños en un ejército, el del DÁESH, que avanza sin oposición por tierra ocupando y destruyendo ciudades como Palmira, asesinando por miles y haciendo huir a cientos de miles de sirios, libios e iraquís.
         Tan solo las milicias kurdas del PKK luchan por tierra contra los yihadistas en la frontera con Siria, tratando de hacerles retroceder en Kobani, mientras sufren al mismo tiempo los ataques del ejército turco.
         “Por favor, paren esta guerra” gritaba Nada Nussir. Hasta que occidente no oiga la voz de ese niño, los cientos de miles de refugiados seguirán llegando, diezmados por las mafias y los naufragios, hasta la indolente Europa.
         

miércoles, 2 de septiembre de 2015

DENSE PRISA, POR FAVOR



En octubre de 2014, hace casi un año, publicaba “De la Esperanza” a petición de amigos que se quejaban del clima de pesimismo generalizado que los medios de comunicación transmiten a diario sobre la situación política, económica y moral de nuestra sociedad. Pedían, no un optimismo irracional, sino un análisis realista de la situación que diera siquiera un rayo de esperanza.

Comentaba entonces: “Hace días un periódico de tirada nacional publicaba una encuesta realizada en 32 países, donde preguntaban a los niños si eran felices y alguna cuestión más sobre lo que pensaban para su futuro de adultos. Los niños españoles se consideraban muy felices y esperanzados, nada menos que los cuartos de esos 32 países encuestados. No perdamos los adultos la esperanza, no tenemos derecho a defraudarlos”.

Conozco, todos conocemos, a españoles jóvenes, de ambos sexos, bien preparados, responsables y comprometidos que ven con preocupación su futuro y el de sus hijos, todavía niños. Que no entienden la deriva hacia el caos y el desgobierno en el que estamos cayendo de forma aparentemente irremediable, con la llegada a los gobiernos locales y regionales de políticos cuyo único objetivo declarado es desalojar del poder a la derecha y cambiarlo todo.

Decía entonces y se ha confirmado tras las elecciones, que no venían a negociar, tratar, o consensuar con nadie cambios o mejoras de nuestra legislación, vienen a destruir sin más, sin tener preparada alternativa, solo el caos, el desgobierno y el populismo más feroz que es el que les ha encumbrado.

Con la colaboración necesaria de la izquierda española, especialmente y menos comprensible, del partido socialista, tenemos a independentistas vascos, navarros y valencianos y anti sistemas del 15M, gobernando (o como quiera que se llamen lo que están haciendo) en ciudades y comunidades donde la norma es acabar con los símbolos, himnos y nomenclaturas que a ellos les suenen a fachas, monárquicos o simplemente españoles.

¿De dónde entonces los motivos para la esperanza? Pues, aunque parezca contradictorio, del éxito de estos nuevos políticos y su práctica de desgobierno llevada a cabo en estos meses, conocida y criticada en apenas 100 días por propios y extraños, de la experiencia griega, de la que el final aun no está escrito pero promete ser muy negativo para el populista Alexis Tsipras y, sobre todo, de esos españoles sensatos, muchos y hasta ahora silenciosos, a los que me refería más arriba, que no dejarán que el desastre se culmine.

La esperanza, que no pierdo, está basada en los españoles, incluso en los españoles de izquierda que, conscientes de su error, rectifiquen la postura de apoyo a los extremistas del pasado mayo. Apoyos que no han tenido el beneplácito de la mayoría de sus barones y a buen seguro tratarán de reconducir en el futuro inmediato.

Pedro Sánchez, empeñado en emular a Zapatero, le ha superado ya en muy poco tiempo, pero sabe que la mitad de su partido no le voto como secretario general y sigue sin quererlo. Sabe que hay líderes que le hacen sombra y que si quiere conservar el sillón y, consecuente y legítimamente aspirar a la presidencia del gobierno de la nación, tendrá que ser aunando voluntades y no creando enfrentamientos.

Algunas abstenciones que han propiciado el “gobierno” de los extremistas están siendo ya revisadas. El PSOE, de ninguna manera, y su líder mucho menos, quieren devolverle el poder a los populares, por eso hicieron lo que hicieron y no se atreven a hacer lo que sensatamente tendrían que hacer.

Sin embargo, ante la gravedad de la situación, y con la prueba catalana de por medio, no debemos perder la esperanza en que los socialistas rectifiquen y enmienden su errático camino.

Rajoy reparte aciertos (recuperación económica) y errores (cuestión catalana, entre otros que ya iremos viendo, como las leyes de última hora fuera de plazo) y apela ahora a la estrategia del miedo, al temor cierto y posible de un pacto PSOE – Podemos tras las elecciones generales de diciembre.         

Los seres humanos normales, quiero decir no afectados por fobias o filias radicales de ninguna signo, reaccionan mejor a los estímulos positivos que a los negativos. Apelar al miedo y no a la esperanza es un grave error cuyas terribles consecuencias pueden ser irreversibles.


Traten de ilusionar, de embarcar en un proyecto común, realizable y positivo para los millones de españoles a los que me he referido más arriba. Movilícenlos para que no se queden en casa y acudan a ejercer sus derechos ciudadanos. Son muchos más que los ruidosos perroflautas y esa es nuestra esperanza. Pero apenas queda tiempo, así que dense prisa, por favor.