domingo, 16 de junio de 2019

VOX, BILDU, TRUMP, PUTIN, TIANANMEN, GARBO…


Publicado en el diario La Razón el viernes 14 de junio de 2019

        

         
         No es que todos esos personajes o temas que figuran en el título del articulo tengan conexión entre sí, es que son de las más “rabiosa actualidad” todos ellos y no me resisto a tocarlos siquiera mínimamente. Procuraré ir directamente al tema, sin rodeos ni explicaciones complementarias.

         Sea usted votante de Vox o no, si se siente un buen español, debería estar indignado con el ministro en funciones señor Ábalos que publicamente ha puesto en plano de igualdad a la formación independentista vasca EH Bildu con el partido de Abascal. ¿Cómo es posible? ¿Qué pretende? No voy a entrar en los postulados de Vox, por muy contrarios a la Constitución del 78 que sean, porque se trata de eso, de proyectos programáticos que pretenden ejecutar por las vías legales: Un cambio en la España de las autonomías; en la Ley de la Memoria Histórica; en las leyes LGTBI; en la recuperación para el gobierno central de competencias en educación y sanidad (para ser exactos, la competencia no está cedida, es la gestión la que tienen transferida); en una reforma de la Ley Electoral;…todo dentro de los cauces legales.

         En contraposición EH Blldu  es un partido del independentismo vasco, con connotaciones filoterroristas,   cuyo objetivo inmediato es la anexión de Navarra.  Poner en marcha el referéndum, previsto en la Constitución española del 78, para que los navarros manifiesten su deseo, o no, de integrarse en la comunidad autónoma del País Vasco. 

         En este mundo global en el que vivimos, muchas veces las cosas no son lo que parecen, sobre todo si nuestra mirada es limitada, con una perspectiva acotada por la inmediatez y los límites geográficos.

         En este mundo global en el que vivimos, tenemos que acostumbrarnos a  ver las cosas con una mirada amplia y profunda, sin quedarnos en la superficie de las cosas.

         Me habrán leído con cierta frecuencia decir que nada es fruto de la casualidad, que las cosas no pasan porque si, sino que, muy frecuentemente, obedecen a un plan trazado y ejecutado con meticulosidad.

         ¿Creerían ustedes, amables lectores, que una potencia extranjera (entiéndase por un país  de los que consideramos líderes mundiales por su economía, su potencial militar, su influencia política) es capaz de financiar las huelgas de un sector  productivo importante de un país tercero? Les aseguro que sí. Y se preguntarán ¿por qué y para qué? Objetivo: desestabilizar a quien pueda ser competencia económica o de otro tipo, en un futuro próximo o lejano, en solitario o formando grupo de países.

         ¿Creerán ustedes que todos, absolutamente todos, los partidos políticos de ese mismo país tercero son subvencionados, o les son financiadas campañas electorales, por partidos afines de grandes potencias, por lobbies, fundaciones o instituciones internacionales?

         Pues créanselo. En este mundo global hay una interrelación de intereses económicos, políticos, militares, medioambientales, comerciales y culturales que se sobreponen a los puramente locales. Pongamos que estoy hablando de los Estados Unidos de América del presidente Trump, que se ha quitado la careta en su reciente visita a Gran Bretaña, donde les ha ofrecido a los británicos un acuerdo comercial preferencia si salen de la UE de inmediato y sin acuerdo; que hablamos de la Rusia de Putin, que se anexiona Crimea y el este de Ucrania y no pasa nada, que financiaba huelgas salvajes en un país europeo, o que interviene en los referéndums o votaciones donde puede desestabilizar; o de la China de Xi Jimping que ofrece grandes cantidades de dinero porque le dejen poner una base naval en el Mediterráneo.

         Hay una teoría, que más bien es ya una realidad, y que cada vez toma más cuerpo: La gran potencia mundial de 2050 se llamá China. Está construyendo una Armada espectacular, ríanse de las flotas norteamericanas. Grandes portaviones, submarinos nucleares,…toda una fuerza naval defensiva, naturalmente, como no podía ser de otra forma en una país pacifista.

         China, en una eficaz política de expansión cultural, ocupa ya grandes cotas de mercado en países en desarrollo en África y Sudamérica. Tiene una buena parte de la deuda norteamericana  y puede hacer caer el dólar simplemente poniendo en el mercado esa deuda. China ofreció veinte tres mil millones de dólares por  una base naval en el Mediterráneo.

         Mientras la Rusia de Putin, sigue hurgando en los conflictos regionales europeos, y allá donde pueda, sea Cataluña, los inmigrantes subsaharianos, los partidos de extrema derecha euroescépticos, Venezuela, (Rusia, de acuerdo con USA, acaba de retirar a su militares de las bases en Venezuela) o todo lo que contribuya al “cuanto peor mejor”.

         Se cumplen treinta años (parece que fue ayer y a una gran parte de los jóvenes españoles ni les sonará el tema) de la masacre de la plaza de Tiananmen en Pekin, que conocimos gracias a unas imágenes obtenidas clandestinamente, y con riesgo, por periodistas de RTVE. Seguimos sin saber el número de víctimas mortales de la llamada “masacre de Tiananmen”.

         Se acabaron los localismos, la política cortoplacista y localista. Esto va de otra cosa, esto tiene otra dimensión y, aunque nuestros mediocres politicos no lo digan, los Soros, Club Bilderberg,  lobbies judíos, G8, OPEP y otros foros internacionales, fundamentalmente económicos, marcan la ruta.

         Las guerras modernas tienen también una fuerte componente económica, una lucha de intereses, sobre todo referidas a recursos energéticos, yacimientos, gaseoductos,…y mientras, nosotros, los españolitos de a pie,  entretenidos en disputas internas, en localismos sin sentido y sin ninguna futuro,…y el proyecto europeo cada dia más lejos. Eso es lo que quieren.

         Y termino. Garbo (Juan Pujol García), el espía doble español de la Segunda Guerra Mundial fue uno de los héroes que engañó a Hitler sobre donde iba a tener lugar el desembarco aliado de Normandía. Hizo creer a los alemanes que sería en las costas de Calais. Este pasado dia 6 de junio, conmemoración del setenta y cinco aniversario del desembarco, mientras los líderes europeos homenajean merecidamente a los héroes de aquella gesta, muy pocos nos acordamos de Garbo. Por lo menos se inaugura una página Web con su historia (https://www.garboespia.com/), que lo disfruten.

domingo, 19 de mayo de 2019

LAS ETIQUETAS


Publicado en el diario La Razón el miércoles 15 de mayo de 2019






                 
         Es muy frecuente, en nuestra sociedad española, poner etiquetas a todo y a todos, con el grandísimo agravante de que, si hace fortuna, esa etiqueta no la quita ya nadie.

         La hay de todo tipo pero fundamentalmente unas son positivas y halagadoras de una condición o cualidad personal y otras todo lo contrario, se emplean para denigrar al otro, al contrario, o a quien nos cae muy mal. Ni que decir que las segundas superan por goleada a las primeras. Somos más propicios a ofender que a alagar. “La envidia, que es nuestro deporte nacional,  es una declaración de inferioridad” ya lo dijo Fernando Díaz – Plaja en su exitosa obra “El español y lo siete pecados capitales”.

         Naturalmente nuestros políticos, seres selectos de nuestra sociedad, son el reflejo de lo que representan y, por supuesto, tampoco escapan a la tentación de etiquetarse entre ellos: “Facha, que eres un facha”

         Sin embargo la aplicación de las etiquetas resulta siempre injusta. Ninguna define enteramente al etiquetado o excluye otras “cualidades” del adjudicatario. Como ejemplo la izquierda se auto etiqueta de “progre” y lo justifica en que solo la izquierda quiere el progreso de la humanidad, las mejoras sociales, y que todo vaya a mejor, cuando ese es el objetivo de todo ser humano, mejorar en todos los aspectos de la vida. Luego, “progres” somos todos o pretendemos serlo. Es una etiqueta positiva que se ha adjudicado la izquierda en exclusividad.

         Por el contrario, esa misma izquierda trata a la derecha de conservadora, como si todo el pasado fuera malo y desechable. ¿Quién no quiere conservar lo que de bueno ha ocurrido en su vida? Y eso de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, ¿para qué queda? Todos, pues, tenemos algo de conservadores, conservadores de lo bueno, de los recuerdos, de las costumbres, de la cultura, de nuestros monumentos, de la parte buena, que la hay, aunque algunos se empeñen en negarlo.

         Y llegamos a otro término del que todos quieren apropiarse, el liberalismo. Equiparamos el liberalismo a la libertad, la libertad de pensamiento, de prensa, de acción, de la economía,…suena muy bien, pero tiene el peligro anexo del libertinaje, el todo vale, la libertad de expresión sin límites, sin leyes ni normas que la regulen y controlen.

         Así pues, querido lector, le propongo el ejercicio de que usted mismo se etiquete. Hágalo para usted, con absoluta franqueza y verá como es progre, conservador y liberal, todo al mismo tiempo y para cada cosa.

         Sin embargo, lo estamos viendo en las diversas campañas electorales, unos etiquetan a otros con lo que creen malo y se adjudican lo que creen bueno, pero no especifican en qué son una cosa u otra. El caso es que esas etiquetas, que ya hemos visto que por sí solas no definen a nadie, han calado en la sociedad que ya no se para a analizar por qué unos son populistas, otros extremistas de derecha o izquierda y en qué lo son.

         Tenemos una sociedad muy cómoda que le gusta que le den el trabajo hecho, no se para, generalmente,  a analizar a los candidatos, su trayectoria profesional, si la tienen, sus ideas sobre cada uno de los temas importantes,…no analiza, se traga la pastilla entera.

         Claro, todo este planteamiento se viene abajo cuando oímos a uno de nuestros políticos más destacados decir, como todo argumento, que no quiere volver al armario. Que nivelazo. País!!!


martes, 23 de abril de 2019

LOS INDECISOS


          Publicado en el diario La Razón el martes 23 de abril de 2019  



        
         Sin lugar a dudas, los indecisos ganarían las próximas elecciones. Todos los sondeos, todas las encuestas, les dan entre el treinta y el cuarenta por ciento de los votantes. Por el contrario al PSOE, PP y Ciudadanos les conceden, en el mejor de los casos, sobre el treinta por ciento.

         Siempre se ha dicho que en España las elecciones las gana el centro. Hasta ahora era así, el centro derecha del PP o el centro izquierda del PSOE, incluso muchos votantes del centro, me consta que han votado indistintamente a una u otra opción. El centro político es moderado, vota con la cabeza y no con el corazón, no es sectario, ni fanático, ni de derechas o de izquierdas, o mejor dicho, le gustan algunos postulados de un lado y de otro.

         Eso era así hasta hace relativamente poco tiempo en España, aunque en Europa la aparición de los fanatismos de derecha o izquierda llevan ya unos años, y así nos va. Políticas revisionistas, políticas viscerales y poco pensadas (o muy pensadas para alcanzar un fin perverso) han dividido casi al cincuenta por ciento a nuestra sociedad.

         Empezando por la sociedad catalana, pero ya extendido a prácticamente toda España, ya ni en círculos familiares se pueden exponer libremente los pensamientos politicos de cada uno por temor a enfrentamientos subidos de tono entre los propios miembros de la familia. Lo mismo con amigos o en círculos asociativos. Todos estamos en grupos de redes sociales donde los administradores piden, una y otra vez, que, por favor, no se hable de política en esos círculos. El miedo a la fractura social es evidente y palpable en toda España.

         Lo escribí hace mucho tiempo en estas mismas  páginas (“Otra vez las dos Españas” o “La tercera Ley de Newton”), salvo los separatistas catalanes y vascos, no quiero pensar que los demás partidos políticos españoles, de derechas o izquierdas, quieran romper el país, sin embargo por sus actitudes y hechos parecería que no es así y que su única obsesión es que España desaparezca del mapa.

         Las circunstancias nos han puesto en una situación decisiva para el futuro de España. Se van a celebrar, con apenas un mes de diferencia, todas las elecciones que componen el panorama electoral español, desde las generales a las locales pasando por europeas y autonómicas, todos los cargos políticos serán renovados o confirmados según las papeletas que nosotros, los españoles, introduzcamos en las urnas.

         Nos jugamos muchas cosas en toda esta catarata de elecciones. Insistiré una vez más que votemos a las personas, a su trayectoria laboral o política, a su formación profesional y humana, su carácter, como si le estuviéramos entrevistando para darle un trabajo en nuestra empresa.  Dejemos de ser “indecisos” y vayamos a ejercer nuestro derecho de voto. Tendremos el gobierno que nos merezcamos y no otro.

viernes, 29 de marzo de 2019

ESPAÑA, ESE GRAN PAÍS


Publicado en el diario La Razón el jueves 28 de marzo de 2019
         



         Quienes así se pronuncian son amigos extranjeros, personas que admiran nuestra historia, nuestra cultura y quieren a nuestro país. Los hay de todas latitudes, de distintos y muy variados países, personas a las que he conocido en muy diversas circunstancias a lo largo de mis más de cuarenta años de  vida profesional.

         No se creen lo que está pasando en España, no se explican muchas de las cosas que acontecen cada dia en nuestro país, el deterioro de la sociedad española en muchos aspectos, los problemas territoriales a los que nadie da solución, las altas tasas de paro, de abandono escolar, de fracaso escolar con índices tercermundistas, ninguna universidad entre las más prestigiosas del mundo, nuestros investigadores tienen que emigrar,

         Naturalmente que no todo es malo, algunas empresas españolas compiten a nivel internacional en primera línea, tenemos muy buenos deportistas, y las bellas artes, si no con el esplendor de otros siglos, continúan a muy buen nivel.

         Entre lo más lamentable es que dos millones y medio de españoles, en la mayor parte de los casos con una magnifica preparación,  hayan tenido que emigrar a otros países porque en el suyo no hay oportunidades de trabajo o de investigación.

         Pero lo que no entienden ellos, y no entendemos muchos españoles, es cómo se ha llegado a la fractura social  que sufrimos los españoles en general y los catalanes y vascos en particular. Bueno algunas pistas de lo que ha pasado son evidentes: el adoctrinamiento en el odio desde hace muchos años a niños y jóvenes; resucitar, no a Franco, sino a los dos bandos de la guerra civil con un revisionismo sectario de solo de una parte; y no menos importantes los escandalosos casos de corrupción política que afecta a casi todos los partidos, aunque a unos lo juzguen y condenen, como corresponde, y a otros como a los catalanes de CD parece que se les perdona todo.

         España no ha dejado de ser un gran país, aunque su economía haya pasado del puesto octavo mundial al decimocuarto en pocos años, aunque pasen las cosas que hemos denunciado, aunque haya quien quiera destruirla desde dentro, aunque se cuestionen continuamente las sentencias judiciales con una justicia callejera, a pesar de todo eso hay españoles magníficos que trabajan muy duramente por sacar adelante a sus familias, que estudian y se preparan, que sirven a sus compatriotas en cuerpos de seguridad o en sus Fuerzas Armadas, que son miles los voluntarios, religiosos o no, que se desplazan a las  zonas más deprimidas del mundo a ayudar a sobrevivir a muchos miles de personas.

         Esa es la España que sigue siendo un gran país y no la de los políticos que piensan y trabajan más pensando en ellos mismos y sus intereses partidistas, que anteponen sus ansias de poder a cualquier otra consideración, a gobernar al precio que sea, a traicionar continuamente a quienes les han dado su confianza, a quienes nos han traído hasta esta situación.

         Ahora, tras los resultados de las elecciones andaluzas, a todos los partidos se les llena la boca con la palabra España, cuando antes la evitaban. No les creamos.

         No hagamos caso de los programas que luego no cumplen, ni de la publicidad que encuestas falseadas y medio de comunicación afines hacen, votemos a las personas, su trayectoria, su preparación su honradez y sus ganas de servir a sus compatriotas.

         España y los españoles tenemos derecho a que se nos gobierne con honradez, dedicación e inteligencia. En nuestras manos está, luego no nos lamentemos.



viernes, 15 de marzo de 2019

AMOR Y ODIO




        

          Podría establecerse, en términos muy generales, que el ser humano, que es capaz de las mayores hazañas y de los más horrendos crímenes, se mueve fundamentalmente por dos motivaciones: el amor y el odio.

          Naturalmente no me estoy refiriendo a lo cotidiano, la vida habitual de cada uno, el trabajo, la familia, la sociedad con la que tratamos a diario. No me refiero a los actos mecánicos ni al desarrollo de las vidas de la inmensa mayoría de nosotros. Me refiero a actos extraordinarios pero de los que se producen infinidad de ellos cada día, en uno u otro sentido, aunque sean más divulgados los negativos, los motivados por el odio.

         Hacía esta reflexión viendo una fotografía, de hace un tiempo,  de unos etarras excarcelados y reunidos en Durango. Los rostros desfigurados por el odio, irreconocibles como seres humanos, ese odio que, seguramente,  les  inocularon en su juventud en una ikastola.

         Han pasado años en la  cárcel, donde una sociedad democrática ha creído que podrían reinsertarse, volver a ser ciudadanos sin odio, personas capaces de olvidar y arrepentirse del inmenso daño causado, pero viendo sus caras se llega a la convicción de que eso no ha sido posible. No hace falta que hablen,  ni siquiera que guarden un silencio culpable, solo hay que ver sus caras deformadas por tanto odio acumulado.

         Amor y odio van siempre en función de los demás, se ama o se odia a seres humanos, individual o colectivamente. Podríamos poner más ejemplos, pero basta uno para entender lo que quiero decir: la madre Teresa de Calcuta puede ser el paradigma, la sublimación del amor humano hacia sus semejantes más necesitados, precisamente, de ese amor.

         Se aprende a amar y se aprende a odiar, se enseña a amar y a odiar, se llama formación, educación, adoctrinamiento, según el grado o la intensidad con que aleccione quien asume tan importante responsabilidad.

         Viendo las caras deformadas por el odio de esos etarras se han desvanecido muchas esperanzas de una solución democrática para algunos problemas de la humanidad como el hambre y la pobreza, causadas por la falta de amor y el egoísmo, o el terrorismo cuyo motor es el odio a los distintos.

         Estos etarras no han cumplido sus penas de cárcel, donde no quisieron arrepentirse de sus crímenes, gracias a una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Lo que ese alto tribunal no ha podido quitarles es la condena de vivir el resto de sus existencias en el odio.

         No lo digo yo, lo decía Mao Tse Tung que debía saber por qué lo decía: “La revolución es la movilización del odio”. Sin duda debió sembrarlo abundantemente entre sus compatriotas para lograr movilizarlos.

         Viendo la presencia de niños en algunas manifestaciones públicas blandiendo banderas, me da igual las que sean ni lo que reivindiquen, pienso si esos padres son realmente conscientes de la educación que están dándole a esos hijos, si estarán aleccionándolos con plena responsabilidad, si los utilizan sin medir el alcance de esa manipulación y  radicalización.

         Los padres son también responsables de a qué centros educativos llevan a sus hijos y de la formación que en ellos se imparte. Se puede sembrar en esos jóvenes corazones valores positivos de solidaridad y amor hacia sus semejantes, pero también, y es lo lamentable, el odio hacia personas o colectivos que puede, y de hecho así es, derivar en atroces crímenes.

         Un jugador de futbol argelino, compañero de vestuario de Xavi Hernández (apellido español donde los haya), declaraba recientemente: “Xavi me ha dicho que en Cataluña se enseña a odiar al Real Madrid”

         En el País Vasco llevó al crimen. El odio excluyente y separatista no puede traer nada bueno, tampoco para el que odia. Informes publicados de colectivos de profesores catalanes denuncian el adoctrinamiento que en muchos centro educativos se lleva a cabo con niños y no digamos ya en universidades. ¿Qué sociedad independiente, basada en el odio, pretenden construir?